Jaime Olaizola, fundador de ID Forest.

Jaime Olaizola, fundador de ID Forest. Cedida

Sociedad

Jaime Olaizola, fundador de ID Forest: "Nuestras reforestaciones pueden llegar a 2.000 hectáreas fácilmente"

Su trabajo, en palabras del jurado, "demuestra cómo la ciencia puede proteger tradiciones rurales, adaptadas a los retos climáticos y comunicar sus beneficios al público".

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Ganador reciente del Premio de Ecología 2026, la ambición del investigador y emprendedor, Jaime Olaizola, no tiene fin. Movido por la pasión de mejorar el medio ambiente y hacerlo rentable, ha fundado Reservoir Dogs, TrufBox y Naturae, entre otros, y hace unos años ID Forest, compañía dedicada a la reforestación inteligente adaptada a los retos climáticos y pionera en el sector agroforestal. Así, esta es capaz de ofrecer herramientas biotecnológicas a base de hongos y bacterias para optimizar la salud de los suelos y mejorar los cultivos. 

Afincado en Aranda de Duero y natural de Zumaia, el investigador ha sido reconocido por su investigación del ecologismo y su firme compromiso con la conciliación entre el campo y la conservación. Su trabajo, en palabras del jurado, "demuestra cómo la ciencia puede proteger tradiciones rurales, adaptadas a los retos climáticos y comunicar sus beneficios al público".

En un contexto donde hay una creciente desconexión entre los mundos rurales y urbanos, este premio pone en valor a los perfiles que son signo de autenticidad, compromiso y que muestran responsabilidad con la tierra o que ejercen una influencia social o cultural por la defensa del territorio. Asimismo, para dar visibilidad a su labor y extender su mensaje, Olaizola participará en un documental audiovisual realizado por Legados. 

Solucionar la raíz del problema

P: ¿En qué consiste exactamente la reforestación inteligente?

R: Consiste en tener en cuenta los hongos en las reforestaciones y la microbiología del suelo para que funcione bien una reforestación tras un incendio o alteracion. Es tener en cuenta la ecología completa, no solo poner árboles, sino ver qué necesita la planta, micorrizar la planta (incluir hongos en la raíz antes de poner la planta), y eso hace que no solo la planta crezca más y arraigue mejor, sino que encima da setas en poco tiempo.

P: ¿Qué lo diferencia de los modelos tradicionales?

R: Porque tenemos en cuenta el ecosistema entero, y hay una cosa muy importante ahora que es el microbioma de nuestro sistema digestivo y que afecta a la salud. En los bosques pasa lo mismo: si se hace una buena gestión del suelo incorporando microorganismo, ello ayudará a que el árbol se desarrolle mejor con un sistema inmunitario mejor con el que las plagas y enfermedades o el cambio climático afectarán menos a los árboles.

De esta manera, conseguimos plantas más resilientes capaces de aguantar un golpe de calor, mucho frío o lluvias brutales. El clima se está volviendo un poco loco y tenemos que centrarnos en el suelo para que las plantas aguanten mejor. En la empresa hacemos análisis del microbioma del suelo forestal de ADN donde identificamos todos los hongos y bacterias, y si no hay los incorporamos y mejoramos el ecosistema. 

P: ¿Cuántas hectáreas habéis reforestado hasta ahora y dónde habéis trabajado?

R: Hemos participado en miles de hectareas, lo hemos hecho nosotros mismos con plantaciones truferas, tenemos más de cien, también hemos hecho reforestaciones de bosques en zonas quemadas con otras empresas, puede llegar a 2.000 hectáreas fácilmente.

Hemos trabajado en Álava haciendo plantaciones de trufa bastante productivas y es una reforestación que da una de las setas más caras del mundo: la trufa. Hemos trabajado desde Valencia hasta Euskadi y Gipuzkoa, Cataluña, Aragón y tenemos un proyecto en Perú donde estamos haciendo reforestaciones productoras de setas que luego las comunidades deshidratan y comercializan mandándolas a Estados Unidos. 

P: Uno de los objetivos es la conciliación de la actividad rural y la conservación ambiental. ¿Cómo se consigue ese equilibrio en la práctica para que el campo siga siendo viable?

R: Nosotros siempre usamos las herramientas basadas en la naturaleza. Esto quiere decir que la naturaleza te hace el trabajo, esto es habitual. Cuando hacemos una reforestación, ponemos 1.200 árboles por hectárea para que crezcan bastante juntos y entre ellos se poden solos en vez de gastar dinero en podar. Van creciendo más rectos y rápidamnente, en el caso del suelo es lo mismo.

También trabajamos mucho en el mundo agrícola, se habla mucho de la agricultura regenerativa, que es darle vida otra vez al suelo, a los microorganismos, a la biología del suelo en terrenos maltratados durante muchos años y con una agricultura con pesticidas y fertilizantes químicos la gente cambia a sistemas ecológicos (o no 100%, pero sí sostenible). Ahí es donde trabajamos para que las plantas vayan creciendo mejor, cojan menos enfermedades y tengas menos problemas. 

P: ¿Qué errores se cometen con más frecuencia en estos proyectos y qué debería cambiar para que fueran eficaces?

R: Es muy importante en reforestación elegir la especie de árbol a plantar, el suelo y tener en cuenta los microorganismos, a veces se tiene algo en cuenta, pero muy poco y los microorganismos no, y luego son los que causan daño.

Un microorganismlo también es un hongo patógeno, tenemos bastantes alrededor: en los pinos tenemos la banda marrón y siempre va a haber alguna enfermedad, pero si en una reforestación se consigue tener en cuenta la previsión del cambio climático que viene en los próximos años y dar una parte de los microorganismos beneficiosos para que eviten a los microorganismos patógenos, pues es lo que debería hacerse: tener un poco más en cuenta lo que hay por encima de la superficie del suelo y lo que hay por debajo. 

P: ¿Qué significa para ti ganar este premio?

R: Ganar el premio es una cosa sorprendente porque nunca sabes que te lo darán. Estamos muy contentos porque es donde me gusta trabajar, en no separar la conservación del uso humano de los ecosistemas, y hay que contarlo. La ecología va mucho más allá de conservar una especie como el lince o un insecto concreto, sino que es en su conjunto la conservación de ecosistemas.

En Europa siempre ha habido gente y el ser humano ha cortado leña toda la vida y los bosques que vemos ahora son el resultado del trabajo humano y mantenerlo ahora depende de que hagamos cosas y ese concepto de la ecología activa es lo que me gusta y es un honor haberlo recibido.

P: El premio está dotado de 5.000 euros, ¿cómo lo vas a aprovechar en tu trabajo?

R: Lo aprovecharé en comunicación. Muchas veces se nos olvida comunicar cómo se debe hacer el desarrollo rural y por qué se hace y el valor que tiene. Para que la gente tenga salud en las ciudades debemos mantener el mudo rural activo y bien conservado.