Músicos callejero.

Músicos callejero. Westend61 / Connect Images / Zero Creatives

Sociedad

Alberto, músico callejero: "Prohibir directamente el amplificador no tiene sentido, lo único objetivo son los decibelios"

La nueva Ordenanza de Terrazas del Ayuntamiento de Bilbao afecta, sobre todo, a los artistas callejeros, pues pretende regular el uso del espacio público.

Más información: Ya es oficial: Vitoria establece un mínimo de 50 taxis para las noches del sábado y festivos.

Publicada

La música callejera suele ser agradable para aquellos que pasan por delante de los artistas caminando tranquilamente, pero no lo es tanto para los vecinos que se encuentran cansados de escucharla. El debate continúa en Euskadi, mientras que los guitarristas y cantantes Alberto y Leire, que forman parte de los 175 músicos callejeros registrados en Bilbao, se muestran inseguros ante la noticia de la nueva Ordenanza de Terrazas del consistorio que podría afectar a su actividad en la villa.

Se trata de una ordenanza que afecta, sobre todo, a los artistas callejeros, pues pretende regular el uso del espacio público. El futuro de estos depende del Ayuntamiento de Bilbao. "No queremos tocar lo que nos dé la gana ni con el volumen que nos dé la gana. Entendemos el compromiso con los vecinos, pero la normativa actual ya es equilibrada", explicaba Alberto de la plataforma SOS Bilboko Kaleko Artistak (fundada tras conocer el borrador para expandir la información y ver qué medidas pueden adoptar para hacer frente a la situación) para Radio Bilbao en su artículo Músicos callejeros de Bilbao alertan: “Nos sacaría del panorama cultural de la calle”.

La música callejera, ¿en peligro?

Hasta el momento, los artistas callejeros se regían por la antigua Ordenanza de Espacio Público, por lo que cumplían con algunas medidas para tocar música en la calle, como la de actuar entre las 10.00 y las 15.00 horas y entre las 17.00 y 22.00 horas de la noche cada semana de lunes a domingo.

En un área concreta debían estar máximo 45 minutos y luego cambiarse de zona. Además, tenían prohibido ubicarse en zona de terrazas y no debían rebasar los 70 decibelios a una distancia de cinco metros, así como evitar molestar a los viandantes y tampoco impedir la actividad comercial y el tránsito.

Algunas de estas medidas se mantendrían con la nueva ordenanza, pero otras alterarían la rutina de los músicos. El borrador incluye ciertas limitaciones que afectarían a los artistas, como el uso de los amplificadores en la vía pública o la prohibición de actuar en zonas más transitadas, como el Casco Viejo o la Gran Vía, entre otras.

Otra de ellas es que los grupos deben estar formados por un máximo de tres personas y no pueden actuar en Aste Nagusia siempre y cuando no cuenten con la autorización del ayuntamiento. Asimismo, el borrador añade otras limitaciones, como un refuerzo de los controles sobre los tiempos y ubicaciones.

La prohibición total de amplificadores es una medida que Alberto considera desproporcionada. "Si a veces no se cumple, que se haga cumplir. Pero prohibir directamente el amplificador no tiene sentido. Lo único objetivo son los decibelios" criticaba Alberto para la radio. "Una trompeta sin amplificar puede sonar más que una arpa amplificada. No es una cuestión del aparato, sino del volumen real", añadía.

Mientras, Leire lamentaba que la música callejera no solo es una gran fuente de ingresos para muchos músicos, sino cultura: "El arte es cultura y es una forma de llevar la cultura a todas las personas que pasean por la calle, puedan aportar algo o no".