Tabaco / GETTY IMAGES

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Sociedad DÍA MUNDIAL SIN TABACO

Europa apunta a la nicotina y la ciencia al cigarro: el debate sobre el fin del tabaquismo en Euskadi

La evidencia internacional muestra que el final del cigarro ya no es una utopía, sino una posibilidad real si se adoptan políticas basadas en la ciencia

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Cada 31 de mayo, el Día Mundial Sin Tabaco vuelve a poner en primer plano una realidad incómoda: Europa sigue lejos de erradicar el cigarrillo, con tasas de fumadores que en muchos países superan el 15% e incluso el 20%.

En España, la situación no es distinta: alrededor de uno de cada cinco adultos fuma (en torno al 20-22%), una cifra que refleja que el cigarrillo sigue siendo un problema estructural de salud pública.

Sin embargo, la evidencia internacional muestra que el final del cigarro ya no es una utopía, sino una posibilidad real si se adoptan políticas basadas en la ciencia.

La clave científica: no es la nicotina, es la combustión.

El punto de partida es claro: el problema es la combustión, no la nicotina.

Cuando se quema un cigarrillo se liberan miles de sustancias químicas, muchas de ellas tóxicas y cancerígenas, responsables de la inmensa mayoría de enfermedades asociadas al tabaquismo.

La nicotina, por su parte:

  • es adictiva y no inocua
  • no causa cáncer
  • el daño deriva fundamentalmente de los productos de la combustión

Tal y como avalan organismos sanitarios del calibre de la FDA, el NHS, el PHE y el Instituto de Riesgos Alemán.

Esta diferencia explica por qué las estrategias más eficaces están cambiando el foco.

Tabaco calentado, bolsas de nicotina y vapeadores, todos ellos comparten un elemento clave: no queman tabaco, y por tanto reducen de forma significativa la exposición a sustancias tóxicas, aunque no estén exentos de riesgo.

Pero en España, nueve de cada diez médicos de Atención Primaria ven insuficientes las terapias para dejar de fumar y reconoce no tener conocimientos suficientes sobre el papel de las alternativas sin humo.

La gran diferencia está en los países que atacan el cigarro.

El contraste internacional es cada vez más evidente:

  • Suecia: solo 3,7% de fumadores diarios
  • Nueva Zelanda: alrededor del 6,8%
  • Reino Unido: integra el vapeo como herramienta de cesación dentro del sistema sanitario y su tasa de fumadores está en torno al 10%
  • Japón: en los últimos 10 años, millones de fumadores adultos japoneses han empezado a utilizar dispositivos para tabaco calentado, lo que ha provocado un descenso sin precedentes del 52% en las ventas de cigarrillos.

Y más recientemente, el ministerio de sanidad de Francia también ha empezado a reconocer el vapeo como herramienta dentro de un enfoque de reducción de daño, diferenciándolo del cigarrillo en su estrategia sanitaria

Frente a estos datos:

  • España: en torno al 20-22%
  • Europa: gran parte de los países por encima del 15% La diferencia es clara:
    los países que avanzan no eliminan la nicotina, eliminan el cigarrillo.

Impacto en salud: menos humo, menos cáncer

El caso de Suecia es el más paradigmático:

  • ≈40% menos de enfermedades relacionadas con el tabaco, incluido cáncer
  • ≈3.000 muertes evitadas cada año

La correlación es directa: menos combustión, menos enfermedad.

Cuando el debate se aleja de la evidencia

En España, sin embargo, el debate público a menudo difumina esta diferencia.

Recientemente, desde la Asociación Española Contra el Cáncer se advertía de que los vapeadores “afectan a los que están alrededor”.

Pero la evidencia científica introduce matices relevantes. Un estudio de la Universitat de València muestra que:

  • el aerosol del vapeo genera hasta tres veces menos partículas que el humo
  • la exposición pasiva es hasta siete veces inferior

La propia investigación insiste en una idea clave: no todas las exposiciones son equivalentes y equipararlas sin matices puede distorsionar el riesgo real.

Además, un reciente ensayo clínico publicado en la prestigiosa revista JAMA concluye que:

  • los cigarrillos electrónicos con nicotina pueden ayudar a dejar de fumar y reducir la exposición a sustancias tóxicas del tabaco
  • los fumadores que sustituyen completamente el cigarrillo tradicional por estos dispositivos presentan niveles más bajos de compuestos nocivos y tienen hasta tres veces más probabilidades de abandonar el tabaco a corto plazo frente a quienes usan dispositivos sin nicotina.

El riesgo real en España: un mercado sin control

Más allá del debate, España afronta un problema estructural:

  • hasta el 48% del mercado de vapeo en Europa es irregular
  • cerca del 90% de los dispositivos proceden de China

Esto:

  • facilita el acceso a menores
  • reduce el control sanitario
  • introduce productos sin garantías

Primer paso político: regular el canal

El acuerdo de PNL de PP-PSOE apunta a ordenar el mercado:

  • venta en canales autorizados
  • mayor trazabilidad
  • protección de menores

Conclusión: la ciencia ya ha marcado el camino

Los datos son consistentes:

  • el daño está en el humo
  • los países que eliminan el cigarro reducen enfermedad
  • y no todos los productos presentan el mismo nivel de riesgo

Hoy, además, existe un consenso creciente: alternativas como el vaper, el tabaco calentado o las bolsas de nicotina, sin ser inocuas, eliminan la combustión y reducen de forma muy significativa la exposición a sustancias tóxicas.

En evaluaciones de salud pública, estos productos se sitúan en rangos de reducción de daño habitualmente entre el 90% y el 99% frente al cigarrillo.

Por eso, el mensaje en este 31 de mayo es claro: el fin del tabaquismo es posible.

Pero solo será posible si las políticas públicas se centran en lo que realmente causa el daño —la combustión— y aplican la evidencia científica para acelerar la desaparición del cigarro, protegiendo al mismo tiempo a los menores.