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La agricultura se enfrenta cada vez a más dificultades. Los trabajadores del sector primario no solo sufren por la falta de relevo generacional o la escasa calidad de vida, sino también por la gestión de la Dermatosis Nodular Contagiosa (DNC), una enfermedad vírica contagiosa que afecta al ganado bovino, y la aprobación del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur.

Ante la detección de brotes de esta enfermedad en el continente europeo y en España, se han adoptado medidas como el vacío sanitario, que consiste en el sacrificio de todos los animales de una explotación afectada.

Por otra parte, el tratado comercial podría devaluar el trabajo de los agricultores y poner en riesgo la viabilidad de sus explotaciones debido a la entrada de carne procedente de otros países a precios más bajos.

Un gran problema

Ion Areitio, ganadero y agricultor vasco de 33 años, explicó hace unos meses para Radio Irun que la DNC el principal temor del sector era el vacío sanitario que contemplaban las autoridades. Areitio expresaba su malestar ante la solución de sacrificar a los animales sanos y apuesta por la vacunación. Además, expresó que una medida así "llevaba a la ruina a familias enteras" y que supondría la pérdida del trabajo genético.

Areitio subrayó que la enfermedad "no representa riesgo para la salud humana, ni para el consumo de carne o leche", por lo que considera necesario revisar su catalogación europea, y defendió que "las medidas aplicadas debían ser proporcionales" y evitar "consecuencias irreversibles", según recoge Cadena SER en su artículo Ion Areitio: “La ilusión del campo sigue viva, pero necesita que la gente consuma local”.

Además, manifestó su preocupación por el impacto en la cesta de la compra, ya que se hablaba con mucha frecuencia sobre la "soberanía alimentaria y de defensa del territorio", pero cuando hay que escoger producto, "la pela es la pela", por lo que el precio determina todo.

Con respecto al tratado, advirtió para la radio que los productos serán más baratos y que "desplazará parte del producto local", con consecuencias directas para el sector primario.

"Llevan años alertando de que los productos procedentes de Sudamérica competirían en el mercado europeo bajo condiciones diferentes a las impuestas en Europa". Asimismo, señaló que los ganaderos locales se enfrentan a controles estrictos, mientras que las normas de Mercosur son distintas, por lo que no se juega "en la misma liga". Todo ello hace que les reste competitivad.

Ante esta preocupación, el joven ganadero y agricultor lamentó que "cada vez es más difícil mantenerse en el sector", ya que pide que se reflejen las normativas en el precio final. "Los ganaderos no pedimos subvenciones, sino poder obtener un sueldo digno de nuestro propio trabajo".