Publicada

La ganadería no es un trabajo fácil, sobre todo cuando exige una dedicación total, dejando de lado el clima y el descanso, además de los días festivos. Las jornadas son extensas y se encuentran marcadas por la alimentación, el mantenimiento de las intalaciones y una atención médica constante que no admite descuidos.

Se trata de un oficio muy sacrificado, exigente y en el que no se permite cometer errores, por lo que la iniciativa, resiliencia y positividad son fundamentales para afrontar los restos. Además, a estas exigencias se les suman la incertidumbre económica, pues las rentas son bajas, y los precios de los insumos, que fluctúan en el tiempo. También se depende mucho de la naturaleza y del tiempo, pues las sequías acaban con los pastos.

De la dureza de este oficio habla, precisamente, el ganadero de 29 años, Pello, de los pocos que ha decidido mantener viva una tradición ancestral y fomentar el compromiso para alimentar a todos.

La dureza del oficio

Pello lleva años trabajando para este sector y no ha dudado en exponer una realidad incómoda. El ganadero lamentó para Radio Irun (en su artículo "La sociedad debe implicarse para hacer la ganadería más atractiva y vivible, reduciendo la dependencia de los alimentos del exterior") que este es un oficio duro.

"Exige una dedicación del cien por cien", destacaba. Por lo que ha hecho hincapié en las buenas noticias que pueden traer las nuevas tecnologías, como la robotización, para "alcanzar una buena calidad de vida".

Pero sin este trabajo tan humano, la calidad no es la misma. La tecnología debe ser complementaria, pero los humanos tienen que mantener viva la ganadería para trasladar la calidad a la mesa del consumidor. Por ello, Peio, formado en una escuela de preparadores y con más de 10 años en el oficio, ha querido hacer hincapié en el producto local.

Para observar la importancia que tiene el producto que consumimos, ha querido detallar el proceso que realiza frecuentemente. El trabajo estético empieza meses antes en el caserío gracias a una alimentación rica en forraje para abrir la costilla del animal sin engordarlo.

Después, en el lugar de la exposición, se realiza el lavado y el corte de pelo estratégico en la zona lumbar para corregir los defectos del lomo. Estas jornadas son muy relevantes para que los ciudadanos conozcan bien la realidad y valoren el producto local.