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Tras la sonrisa y el carácter cercano del cabeza de los Fito & Fitipaldis, Fito Cabrales (1966, Bilbao), se esconde una trayectoria vital marcada por los claroscuros. El cantante bilbaíno se libró de una dura batalla contra las adicciones a las drogas, al tabaco y al alcohol, excesos del mundillo del rock que le pusieron en riesgo.

Ahora, acaba de confesar que se encuentra totalmente alejado de este tipo de sustancias, por lo que puede disfrutar de una vida serena. Algo que se ha visto reflejado en su música, ya que, al alejarse de los excesos, el vasco decidió plasmar sus oscuros en sus canciones para abrirse a un público que tanto lo adora.

Aunque se le conoce por empezar desde 0 en una banda con sus amigos y por alcanzar la fama y el cariño en este sentido, más allá de esta etapa de su vida, Fito tampoco lo tuvo fácil durante su infancia.

Una dura infancia

"Tengo recuerdos grises oscuros, claro, porque crecí con Franco allí", confesó para una entrevista de El Español hace unos años. Desde 1936 hasta 1975, Bilbao vivía asfixiada bajo el yugo de una dictadura, marcado por una fuerte represión político y social.

"Yo formaba en el patio con el brazo así, ¡ras!, como luego formé en la mili. Recuerdo Bilbao... yo todo lo entendí después, pero me parecía que Semana Santa con el Régimen era lo más triste del mundo", añadió Fito.

El cantante lamentó lo plano y gris que era todo. "Era música en la radio todo el rato, o militar o cosas de la iglesia, ¿sabes?, no podías ir por la calle con una puta camiseta roja, era todo feísimo, muy feo, horrible".

También quiso hacer hincapié en el uso del euskera, que estaba prohibido durante la dictadura, algo que le preocupaba. "Soy de Bilbao pero no hablo euskera, porque claro, no se podía, estaba prohibido. Hombre, si tus padres hablaban euskera, tú hablarías un poco euskera en casa, pero es que estaba prohibido por Franco. De vez en cuando, de tapadillos, nos enseñaban canciones en euskera, pero yo en el momento no era consciente de eso".

En pleno contexto del auge de la ultraderecha, critica la dureza de la época y cómo la viven sus hijos cada vez que les cuenta lo mal que lo pasó: "Le cuento a mis hijos que tengo recuerdos de infancia temprana en una dictadura, ¡que yo viví una dictadura!, que no la sufrí por represión, pero sí la viví, y ¡flipan! También flipan cuando les digo que hice la mili. Parece que están hablando con el Capitán Trueno (risas). Me dicen "aïta, ¿tú? No te veo".

Según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), para más de un 21% de la población española, los años de franquismo fueron "buenos" o "muy buenos". Porcentaje parecido al que se observa en jóvenes de entre 18 y 24 años, que un 20% la valora positivamente.

Mientras hay quien cree que se vivía bien en aquel entonces (solo los acomodados o de familia pudiente lo hacían), Fito, en cambio, mostró la gravedad de aquella sociedad franquista a través de sus declaraciones. "No se parece en nada a Jamaica, o a una vida de colores, o a California en la época hippie, no, es todo lo contrario".

"Yo tengo muchos amigos en Guernica, imagínate qué cambio... Guernica en los años en los que aún estaba Franquito aquí, y un chaval que se va de una aldea de Guernica, y se pira, y van todos los pelotaris a jugar a Florida, y llegaban ahí y veían bikinis, y porros, y sol, y coches grandes, y libertad, y LSD, y ¡la hostia! Y ahora son amigos que tienen sesenta y pico años, y han vivido increíble. El cambio que supuso para ellos... que no salían de Madrid, sabes, que salían de Guernica. Y de repente, a currar a Florida", subrayó.