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Hay ocasiones en las que buscan segundas residencias y el entorno rural se proclama favorito para este tipo de oportunidades. Tener una vivienda en un pueblo rural te regala el mejor de los entornos naturales, desconexión y tranquilidad.

O, en ocasiones, hay quienes buscan esta calidad de vida y deciden trasladarse a pueblos cercanos de la ciudad con el fin de disfrutar de la calma y la naturaleza, así como de la vida de pueblo.

Tras visitar el portal web de Idealista, encontramos una oportunidad a poco más de 30 kilómetros de Bilbao, concretamente en Duranguesado hay en venta una finca rústica de 1.100 metros cuadrados, de los cuales 671 son construidos.

Es decir, se trata de un caserío tradicional junto a una parcela de 500 metros cuadrados. La vivienda que cuenta con 650 metros útiles se divide en dos plantas y en ellas se reparten 5 habitaciones, cocina, cuarto de baño y salón.

Según el anuncio, la propiedad ha sido reformada con materiales de primera calidad, destaca por su fachada de piedra restaurada y un tejado renovado que asegura durabilidad y una excelente protección contra las inclemencias del tiempo. Además, las ventanas son de doble cámara lo que proporciona un excelente aislamiento térmico y acústico, creando un ambiente acogedor durante todo el año.

No obstante, necesitaría una pequeña reforma antes de entrar a vivir para adecuar la cocina y las habitaciones. Esto la convierte en una opción perfecta para personalizarla a tu gusto.

Durangaldea, una opción perfecta

Durangaldea es una comarca situada entre Gipuzkoa y el área metropolitana de Bilbao. Uno de los territorios vascos que guarda las esencias de la Bizkaia más rural y apacible, los paisajes y los rincones de la Euskadi verde y tradicional que imagina.

Según recoge Turismo Euskadi, es una combinación perfecta de naturaleza e historia, ya que ofrece espacios de gran interés paisajístico, como el Parque Natural de Urkiola o la mítica cima de Anboto (1.331 m), que se pueden descubrir gracias a varios senderos balizados; núcleos rurales con encanto como Atxondo y la Vía Verde de Arrazola o Garai donde, además, disfrutar de la gastronomía tradicional.

Por otro lado, están las villas nobles como Elorrio o Durango que han sabido conservar un notable patrimonio arquitectónico, además de pequeñas joyas del arte medieval como la misteriosa cruz de Kurutziaga o la interesante necrópolis de Argiñeta, uno de los conjuntos funerarios más importantes del bajo Medievo en Euskadi.