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Las subastas de vivienda pueden ser una buena oportunidad para acceder a la vivienda, principalmente por el precio. Esta es la razón por la que muchos inversores se especializan en este tipo de inmuebles.

No obstante, al precio debes añadirle diversos gastos, es decir, las cargas pendientes y los impuestos que deberás abonar para valorar cuál puede ser tu puja máxima.

En cambio, adquirir este tipo de vivienda es comprar un bien a ciegas ya que no se pueden visitar y no conoces el estado de la misma. Sin embargo, permite ahorrar de media entre un 30% y un 50% con respecto al precio normal de mercado.

En Idealista encontramos varias opciones de subasta en Euskadi, entre la que destaca un piso en el barrio Miribilla de Bilbao. Se trata de una “Gran oportunidad inversora para la compra de un inmueble por debajo de su precio”, según la publicación.

La vivienda está valorada en 92.546 euros. Se trata de una con 86 metros cuadrados, unas dimensiones perfectas tanto para aquellos que buscan una vivienda, como para quienes están interesados en invertir. Es el primero con ascensor y da a la zona exterior.

Según la información registral, es un piso destinado a vivienda, distribuido en diferentes dependencias propias de uso residencial. Concretamente, consta de cocina, comedor, 3 habitaciones y 1 baño.

El anuncio de Idealista actualizado hace 6 días acumula un total de 11.300 visitas. Además, 132 personas se han puesto en contacto con el anunciante por correo electrónico y otras 321 lo han guardado como favorito.

Qué es una subasta judicial

Una subasta judicial de un piso es una venta forzosa ordenada por un juez para vender una propiedad embargada o hipotecada y así pagar las deudas del propietario.

En una subasta judicial, el precio de salida se calcula sobre el valor de tasación fijado en el procedimiento, que puede estar años desactualizado respecto al mercado actual —en ambos sentidos—.

Cuando el mercado ha subido desde la tasación, aparecen diferencias atractivas; cuando la tasación es antigua y optimista, el tipo de salida puede quedar por encima del precio real de venta.

Además, el precio de adjudicación no es el coste total de la operación. Al importe del remate hay que sumar impuestos, gastos registrales, posibles deudas de comunidad pendientes, el coste de recuperar la posesión si el inmueble está ocupado y la reforma necesaria para poner el activo en condiciones.

Un descuento aparente del 30% sobre el valor de mercado puede quedar reducido a la mitad una vez incorporadas todas estas partidas.