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Los miércoles son días para ir a los mercadillos ambulantes para encontrar las mejores gangas.

En Euskadi, hay uno que destaca no sólo por sus imponentes columnas, sino por su historia. Se trata del Mercado de Ordizia, un lugar de encuentro de vendedores y compradores de productos agrícolas y ganaderos de la comarca que se celebra cada miércoles.

Ordizia, es un municipio muy conocido por su mercado semanal, está situado en el interior de Gipuzkoa, a orillas del río Oria y con la inconfundible silueta del monte Txindoki (1.346 m) como telón de fondo.

500 años de historia

El mercado se asentó definitivamente en el siglo XVIII. La llegada del tren en la década de 1860 le dio un enorme impulso… y así, hasta hoy. Si eres un viajero foodie, no puedes perderte el mercado de Ordizia que cada temporada nos brinda productos diferentes, procedentes de los caseríos de la comarca y alrededores.

Hoy en día cuenta con casi medio centenar de puestos con un sinfín de géneros: calabazas, manzanas, tomates, cebollas, acelgas, nueces, endrinas, habitas, lechugas o níscalos y hongos, entre otras setas.

Productos elaborados, como mermeladas biológicas, tortas de maíz, pan, membrillo y también quesos de oveja, vaca y cabra. Productos típicos vascos, como las alubias de Tolosa, los pimientos de Gernika, el pastel vasco, la sidra o el txakoli y, por supuesto, el queso Idiazabal.

Ordizia, más allá del mercado

Se trata de una de las principales poblaciones de Goierri, junto con Beasain, y se encuentra estratégicamente ubicada, cerca de la carretera N-1 que comunica Gipuzkoa, Álava y Navarra.

Esta hermosa villa cuenta con muchos atractivos. Por un lado, merece la pena visitar su casco histórico, declarado conjunto histórico-monumental, jalonado por notables edificios como la iglesia parroquial de Nuestra Señora de La Asunción, los palacios Zabala y Barrena, la casa-torre Muxika y el monumento de Fray Andrés de Urdaneta, entre otros.

Fuera del casco urbano, encontraremos el parque municipal de Oianguren, un amplio descampado rodeado de un arbolado, donde el visitante podrá disfrutar de unas espléndidas vistas.