Santiago Abascal / EFE

Santiago Abascal / EFE

Sociedad

Abascal, 50 años, sobre su juventud: “He vivido escoltado desde los 23 años hasta los 33, nunca he tenido miedo a morir”

Antes de dar el salto a la política nacional, Abascal enfrentó su infancia y adolescencia en el seno de una familia humilde

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Santiago Abascal es uno de los rostros más conocidos del panorama político español. Nacido en Bilbao, el líder de Vox vuelve a estar en los focos mediáticos de cara a las elecciones del próximo 28 de noviembre.

El vasco tiene muy presentes sus orígenes y de dónde viene. Antes de dar el salto a la política nacional, Abascal enfrentó su infancia y adolescencia en el seno de una familia humilde.

En esta línea, en una entrevista concedida a 'Pozuelo IN', el líder de Vox hizo un recorrido sobre los hitos que marcaron su niñez.

Tal y como ha relatado en ocasiones, su infancia estuvo vinculada al pequeño comercio familiar y su adolescencia asociada al contacto directo con la naturaleza y la montaña.

Sin embargo, la realidad política y social del País Vasco alteró el curso de su juventud desde muy temprana edad. Tras afiliarse al Partido Popular con tan solo 18 años a causa de la fuerte presión del nacionalismo vasco, asumió el cargo de concejal en Llodio (Álava) al cumplir los 23 años.

Fue en ese momento de su vida cuando la amenaza constante de la organización terrorista ETA se convirtió en un elemento inseparable de su cotidianeidad.

Al asumir responsabilidades públicas en un clima de extrema tensión y violencia, Abascal tuvo que integrar un dispositivo de protección policial permanente en su día a día. Recordando esa etapa de juventud, el dirigente relató que vivió con la necesidad de ir con agentes de seguridad: “yo he vivido escoltado desde los 23 hasta los 33”.

“Los escoltas eran al principio los amigos de mamá”, explicó en el citado medio. Esto era debido a que vivía en constantes situaciones de peligro: “debajo del coche en vez de explosivos buscábamos al gato”.

"Nunca he tenido miedo a morir”

A pesar de la gravedad de las amenazas que pesaban sobre su persona y sobre el negocio familiar, Abascal sostiene que no permitió que el acoso condicionara sus convicciones ni paralizara sus decisiones.

A pesar de todo, Abascal reconoce no haber sentido miedo: “la verdad es que nunca he tenido miedo a morir”.

Abascal calcula que en total acumula cerca de 15 años conviviendo con escoltas. Aunque reconoce explícitamente que la presencia permanente de seguridad “es muy incómodo, te quita mucha privacidad” y altera parcelas íntimas como el nacimiento de sus hijos o las vacaciones, lo asume como una responsabilidad ineludible por su compromiso político.

Al mismo tiempo, rinde homenaje y agradece la protección brindada por los agentes de la Guardia Civil, Policía Nacional, Policía Autónoma Vasca y seguridad privada, subrayando que desempeñan “un trabajo difícil y que también tiene su riesgo porque a veces pasan cosas”.