Administración de lotería número 7 de Vitoria / CV
Carlos (67 años), lotero, sobre su jubilación: “Me da pena cerrar el negocio, pero no hay relevo. Hoy todos quieren ser funcionarios”
El próximo 20 de diciembre la administración cerrará sus puertas definitivamente y ambos comenzarán una nueva etapa después de toda una vida ligada al negocio
Adiós a la administración de lotería más pequeña de España: 57 años de historia y sin encontrar relevo
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Carlos Lobera, de 67 años, lleva más de una década vinculado a la Administración de Loterías y Apuestas número 7 de Vitoria junto a su mujer, Nuria Perera, que ha dedicado más de 40 años de su vida al establecimiento.
Ambos se preparan para una jubilación que pondrá fin a una larga etapa marcada por el trabajo diario, el trato con los clientes y la responsabilidad de sacar adelante un negocio como autónomos.
La posibilidad de que nadie continuara al frente de la administración llevaba tiempo sobre la mesa. La familia llegó a plantearse que alguno de sus hijos asumiera el relevo, pero finalmente descartó esa opción.
“Yo tenía bastante claro que la etapa se iba a terminar”, admite Carlos. Les habría gustado mantener el negocio en la familia, especialmente a Nuria, por el vínculo que ha construido con la administración a lo largo de los años. Sin embargo, la falta de candidatos terminó por confirmar lo que ya sospechaban.
“No hay emprendedores y todos quieren ser funcionarios”
Encontrar a una persona dispuesta a hacerse cargo de la administración tampoco ha resultado sencillo. La familia contactó con la delegación de Loterías de Burgos, de la que depende el establecimiento, para explorar posibles alternativas.
En su momento, surgió un interesado, pero finalmente se echó atrás ante las condiciones que debía cumplir para continuar con el negocio.
El principal obstáculo es la imposibilidad de mantener la actividad en el local actual. Para hacerse cargo de la administración, el candidato debía presentar un proyecto para otro establecimiento y asumir las obras y la inversión necesarias, además de cumplir los requisitos exigidos tanto por la delegación como por Madrid.
Esta es la administración de Lotería de Navidad líder en ventas en Euskadi.
Una serie de dificultades que, en opinión de Carlos, reflejan la situación que atraviesa el sector. “Es una combinación global: factores económicos, administrativos y falta de interés. No hay emprendedores y hay que poner un dinero, y la gente, en estos momentos, sinceramente, todos quieren ser funcionarios”, sostiene.
El lotero insiste en que trabajar en una administración de lotería implica asumir las responsabilidades propias de un autónomo, con todo lo que ello conlleva. “Para estar en una administración de loterías hay que tener espíritu emprendedor y muchas ganas de trabajar, porque un autónomo es que vives del negocio, pero para el negocio”, explica.
Además, considera que la actividad no atraviesa su mejor momento. “La lotería es muy complicada, muy complicada”, afirma. Una realidad que dificulta encontrar a alguien dispuesto a asumir el esfuerzo económico y laboral que requiere el negocio.
Una jubilación para vivir sin horarios
Aunque poner fin a una etapa tan larga despierta cierta tristeza, Carlos tiene claro que la alegría de jubilarse pesa más. Después de tantos años de trabajo, quiere dejar atrás las obligaciones diarias y disfrutar de una vida a otro ritmo.
“Indirectamente te puede pesar un poco, pero la alegría de jubilarme y de dejar de estar a todo tren todo el santo día pesa mucho más”, reconoce.
Tampoco parece que vaya a echar de menos la rutina. Cuando se le pregunta qué extrañará más, si el día a día o el trato con los clientes, responde sin dudar: “El trato con los clientes. La propia administración, desde luego que no, porque tengo la espalda jorobada a cuenta del trabajo”, bromea.
Con la jubilación cada vez más cerca, asegura que tiene muchas cosas que hacer, aunque a otro ritmo. Su intención es aprovechar el tiempo libre y, sobre todo, descansar.
Décimos de la Lotería de Navidad.
Un último deseo antes de bajar la persiana
El próximo 20 de diciembre será una fecha especial para Carlos y Nuria. La administración cerrará sus puertas definitivamente y ambos comenzarán una nueva etapa después de toda una vida ligada al negocio.
Hasta entonces, todavía queda espacio para la ilusión. Carlos espera que la lotería esté vendida para el último día y, puestos a pedir, que la suerte acompañe a sus clientes antes de despedirse.