Fernando Grande-Marlaska / EFE

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Sociedad

Fernando Grande-Marlaska, 64 años, sobre su infancia: “Soy hijo de clase media; vivíamos con comodidades, pero sin lujos”

Ángela ha marcado la vida de su hijo, quien hoy en día reconoce que es su ejemplo

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Fernando Grande-Marlaska, actual ministro de Interior, nació hace 64 años en una tarde calurosa de verano en Bilbao. El político que está en el foco mediático tras diversos acontecimientos de actualidad entre los que destaca la crisis migratoria de Ceuta, fue un niño que jugaba en la calle, muy lejos de los focos y los privilegios.

El socialista en varias ocasiones ha compartido su vida personal destacando momentos de dificultades durante su infancia y adolescencia, por sentirse quién es y por la época en la que se encontraba por aquel entonces el país.

Tal y como recoge The Objective, Marlaska tuvo una vida como cualquier otro de la época en Bilbao. “Mi infancia fue la de un niño de una familia media de los años sesenta y setenta, con un orden muy establecido. Vivíamos con comodidades básicas, pero sin ningún tipo de lujos. Lo importante en casa era estudiar”.

Su madre, su referente

En sus memorias (Ni pena ni miedo, 2016) y en varias entrevistas ha compartido el impacto de su juventud en el País Vasco durante los años de plomo de ETA y el proceso de asumir públicamente su homosexualidad, un camino personal difícil en su entorno familiar en aquella época.

El ministro de Interior ha explicado en varias ocasiones de dónde viene y a quién le debe todo hoy en día. Hijo de Avelino, policía municipal de Bilbao y Ángela, una costurera y modista que siempre ha luchado por el bien de sus hijos.

Ángela ha marcado la vida de su hijo, quien hoy en día reconoce que es su ejemplo. “Mi madre es un referente en muchos aspectos de mi vida. Era modista, una mujer independiente que en aquellos momentos no era tan fácil y esos valores luego nos los inculcó de una forma natural”, asegura.

ETA marcó su historia

Su carrera profesional empezó en 1987 cuando ingresó en la carrera judicial en el Juzgado de primera instancia de Santoña, en Cantabria.

Durante su etapa como juez en la Audiencia Nacional, a la que se incorporó sustituyendo a Baltasar Garzón, Fernando Grande-Marlaska instruyó destacadas causas contra ETA.

Entre sus actuaciones judiciales más relevantes destaca la apertura de la investigación del caso Faisán, centrado en el "chivatazo" a la red de extorsión de la banda terrorista que derivó en la condena de dos agentes de policía.

Asimismo, impidió la celebración de manifestaciones de la ultraizquierda nacionalista y procesó al dirigente Arnaldo Otegi.

Su papel en la lucha antiterrorista lo convirtió en objetivo directo de la banda, descubriéndose en 2008 que un comando operativo de ETA lo había estado vigilando durante meses para atentar contra su vida en su residencia de vacaciones en La Rioja.

Una vida que no ha sido fácil porque la situación en el País Vasco no era fácil para Fernando. “Yo creo que el haber estado allí, haber nacido allí, haberlo vivido el terrorismo desde pequeño en toda su intensidad, yo creo que eso te cambia un poco la perspectiva", asegura.