El Puerto de Bilbao ha cerrado al fin un largo episodio de tensión con sus estibadores gracias a un acuerdo laboral que se esperaba desde hace meses. Ha costado mucho sellar la paz -demasiado- y por el camino quedan heridas aun sin cicatrizar. La huelga de finales de 2020 hizo mucho daño a toda la cadena del principal puerto de Euskadi, que perdió servicios y se ganó de nuevo la etiqueta de 'conflictivo'. La mediación del Gobierno central permitió acabar con aquella huelga, pero el conflicto se cerró en falso. Ha hecho falta casi otro año y medio para que empresas y sindicatos se pongan de acuerdo en cómo adelgazar la deuda de Bilboestiba, que enfilaba ya un proceso concursal. El acuerdo entre las empresas, Coordinadora y UGT, aunque llega tarde, puede ser la llave de la estabilidad del Puerto para los próximos seis años.