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El registro de Tubos Reunidos por parte de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil supone una losa para las aspiraciones de salvación de la empresa. Más leña al fuego para un incendio que parece imparable.

Ver a los agentes de la Benemérita registrando las oficinas durante diez horas es lo que menos necesitaban ahora mismo los trabajadores de la empresa con plantas en Trapagarán y Amurrio. La UCO buscaba, como contó este diario, pruebas de presuntas comisiones e irregularidades en el rescate de la Sepi por 112 millones de euros.

Planta de Amurrio de Tubos Reunidos Crónica Vasca

En un informe de la causa que se investiga la Audiencia Nacional se señalan posibles comisiones y movimientos oscuros para lograr aquel rescate. Entre otras cosas, una reunión entre personajes corruptos con directivos de la compañía que lidera Carlos de las Heras para negociar el aplazamiento de una amortización parcial de los intereses del rescate. Un despropósito, en suma, en un momento harto complicado.

Esta actuación judicial multiplica las dudas sobre aquel rescate y, lo que es mucho peor, pone todavía más obstáculos para el futuro de la compañía. Sobrevuela una pregunta cuya respuesta asusta: ¿Para qué sirvió aquel rescate teniendo en cuenta cómo están las cosas ahora en la empresa?

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