Fernando II, rey de León, hizo de Ciudad Rodrigo una plaza fortificada entre España -Salamanca- y Portugal, punto estratégico durante la Guerra de la independencia. Con el paso de los años, la muralla ha sufrido modificaciones

Fernando II, rey de León, hizo de Ciudad Rodrigo una plaza fortificada entre España -Salamanca- y Portugal, punto estratégico durante la Guerra de la independencia. Con el paso de los años, la muralla ha sufrido modificaciones A. Viri

Cultura

Ciudad Rodrigo, estrella de la frontera y ciudad lúdica

Con calles empedradas, en las que se proyectan edificios legendarios, se han rodado películas que añaden a su abultado patrimonio histórico más patrimonio cultural 

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Escenario nada ficticio, aunque la ciudad sea de película y morada del festival de cine FICCI-ON. Ayer, hoy, y nadie duda de que mañana siga ocurriendo, por las calles empedradas en las que se proyectan edificios legendarios, se han rodado películas que añaden a su abultado patrimonio histórico más patrimonio cultural. Y digo más patrimonio porque el enorme plató natural que es Ciudad Rodrigo, ya nació culto.

Recién salidas del horno cinematográfico están las películas "Las locas del obelisco", un drama histórico dirigido por Pablo Moreno y protagonizada por Assumpta Serna, y "War 2", segunda parte de la película india "War" que fue vista por ciento cuarenta millones de espectadores. Pero antes de estas, las cámaras se encendieron a las órdenes de “acción” para otros films como "La Bala", un thriller policiaco en el que Carlos Iglesias aprovecha la trama para que el espectador disfrute del impresionante patrimonio arquitectónico de esta población que no llega a 12.000 habitantes.

Con ellos, los actores pudieron disfrutar de largos paseos a las orillas del río Águeda que, además de servir de frontera natural con Portugal, ofrece unos paisajes serenos y refrescantes. En sus orillas, a lo largo de tres kilómetros, se extiende un paseo fluvial con zonas de baño de las que no todos intuyen que, tiempo atrás, fueron yacimiento aluvial, un “cofre” que agitado correctamente se desprendía del oro que atesoraba.

El Viejo Puente Romano es el encargado de atravesar las aguas del río Águeda y uno de los elementos claves en cualquier visita. Forma parte de la Vía de la Plata, una ruta del Camino de Santiago que no hace referencia a la presencia de este mineral –de ser así a su paso por Ciudad Rodrigo bien podría haberse denominado del Oro– sino a que se trataba de un camino empedrado. Los árabes, que se disputaron la ciudad con los cristianos, la llamaban bal’latta palabra que tiene ese significado y que terminó derivando en "de la plata".

Romano en origen, el puente ha pasado por diseños posteriores que han modificado ligeramente su aspecto

Romano en origen, el puente ha pasado por diseños posteriores que han modificado ligeramente su aspecto A. Viri

Curiosa la ciudad, es un rato. Empezando por su gentilicio que resulta complejo de intuir: miróbrigos, que proviene de Miróbriga Wetonia, nombre que los vetones dieron a la ciudad fundada en el siglo VI a.C. Después, al ser conquistada por los romanos, pasó a llamarse Miróbriga Augusta o Augustóbriga y no fue hasta que, en el siglo XI, un vasallo de Alfonso VI, el conde Rodrigo González, recibió el encargo de repoblar cuando, en su honor, pasa a denominarse Ciudad Rodrigo. Un acto de generosidad porque, en realidad, Rodrigo González no consiguió la repoblación y hubo que esperar a que lo hiciera, décadas después, el rey Fernando II de Aragón.

Mil nombres, mil historias y Mil caras, que junto con el de Estrella de la Frontera es otro de los sobrenombres con el que se conoce a Ciudad Rodrigo, considerada una de las localidades más bonitas de España. Para entenderla hay que recorrer, al menos, parte de los dos kilómetros de muralla construida en dos fases y atravesar por una de las puertas o postigos, cuyos nombres también se han transformado según la época. En la Puerta del Conde está el centro de interpretación de fortificaciones, que ayuda a poner en orden la densa historia de Ciudad Rodrigo.

Las puertas de la muralla, todas con vigilancia, se cerraban por la noche. La del Rey, está actualmente tapiada y la denominada Puerta Nueva, junto a la de Amayuelas, es la más amplia para permitir el acceso de vehículos

Las puertas de la muralla, todas con vigilancia, se cerraban por la noche. La del Rey, está actualmente tapiada y la denominada Puerta Nueva, junto a la de Amayuelas, es la más amplia para permitir el acceso de vehículos A. Viri

Ya habíamos utilizado la palabra "curiosa" para referirnos a Ciudad Rodrigo. ¿Hay otra mejor para hablar de una ciudad que tiene un museo del orinal? Quizá peculiar, bizarra, original, singular y mundana, por lo terrenal e imprescindible uso de las bacinillas que los nacidos antes de 1970 aún recordamos bajo las camas de nuestros abuelos. Inaugurado en 2006 con 1.350 ejemplares procedentes de todo el mundo y reunidos por "Pesetos" durante más de veinte años, el museo no llegó a ser visitado por Camilo José Cela quien murió cuatro años antes y que, probablemente, ojeando los estantes hubiera hecho uso de su ironía y disfrutado más que cualquier otro visitante. Ya lo hizo cuando, antes de ser museo, parte de ellos se exponían en exhibiciones itinerantes.

José María del Arco, "Pesetos", con tan peculiar afán coleccionista como su vestimenta carnavalera hecha a base de pesetas -de ahí el apodo-, consiguió que esta enorme exposición de escupideras y orinales sea la única de España, y de las pocas-que se sepa- en todo el mundo.

De cristal, de oro, cerámica o con aspecto de trono. Hasta donde la imaginación del artista llegue y el presupuesto del ilustre propietario lo permita

De cristal, de oro, cerámica o con aspecto de trono. Hasta donde la imaginación del artista llegue y el presupuesto del ilustre propietario lo permita A. Viri

El museo está en un edificio histórico -¿cuál no lo es en Ciudad Rodrigo?- junto a la catedral. Una catedral que fue fortaleza, cuyos muros esconden duros capítulos del asedio francés en 1810 y con uno de los claustros románicos más bonitos de Castilla y León. Si Zamora no se ganó en una hora, Ciudad Rodrigo no se construyó en un siglo. Ni en dos, ni en tres, ni en...

Tan solo con lo que custodian las paredes de la catedral se podría escribir un grueso libro de historia que, imprescindiblemente, haría mención del estilo románico tardío de la planta, al gótico del pórtico, al barroco de los retablos, las tallas profanas del coro o a la primera imagen que existe de San Francisco de Asís, que visitó Ciudad Rodrigo en 1.214.

En los libros de ficción se podrían incluir leyendas como la del afán destructor del oso que durante la noche derribaba lo que durante el día se había levantado con mucho esfuerzo en la catedral, o la del supuesto tesoro que ocultó en el interior un sacerdote durante la guerra de la Independencia y que, a día de hoy, nadie ha conseguido encontrar pese a haberlo buscado. Más tétricas son las historias del Marqués de Cerralbo, un tirano asesinado por sus sirvientes cuya alma sigue atrapada en las habitaciones de la mansión, o la del fantasma que aparece en el castillo en las noches de tormenta.

En lo más alto de la muralla, desde el castillo de Enrique II de Trastámara se tiene una preciosa vista del río Águeda

En lo más alto de la muralla, desde el castillo de Enrique II de Trastámara se tiene una preciosa vista del río Águeda A. Viri

Las bombas de cañón lanzadas por las tropas de napoleón impactaron en la fachada de la catedral

Las bombas de cañón lanzadas por las tropas de napoleón impactaron en la fachada de la catedral A. Viri

En el mismísimo centro de Ciudad Rodrigo, en su Plaza mayor, testigo de ejecuciones, hoy ponemos fin a las curiosidades miróbrigas. Antes de ser ejecutados, los presos llegaban a ansiar la muerte mientras estaban en las mazmorras de la cárcel Real, sobre las que hoy una cafetería impide sospechar lo que allí ocurría.