Juanma Bajo Ulloa y su vuelta al lado oscuro con 'El mal'.

Juanma Bajo Ulloa y su vuelta al lado oscuro con 'El mal'. RTVE

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Juanma Bajo Ulloa y su vuelta al lado oscuro

El director vasco aborda la estética y los temas de sus primeros trabajos en su película más ambiciosa y perturbadora

Más información: El vitoriano Juanma Bajo Ulloa estrena su película 'El mal'

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No somos los primeros en decir que el cine de Juanma Bajo Ulloa no es fácil. Sus primeros trabajos, 'Alas de mariposa' (1991) y 'La madre muerta' (1993), realizados antes de cumplir los 30, le pusieron en el centro de todas las miradas como pasara con Amenábar, el otro chico de oro del cine español de los 90.

El pelotazo que supuso la alocada comedia 'Airbag' (1997) pareciera que le fuera a tentar por los derroteros del blockbuster, pero el director y guionista nacido en Vitoria-Gasteiz en 1967, se mantuvo fiel a sí mismo y sacó adelante la personalísima y lírica 'Frágil' (2004) y la inexplicable y terriblemente ninguneada 'Rey gitano' (2015), para volver a una especie de pureza conceptual en la maravillosa 'Baby' (2020) y revolvernos ahora las entrañas con 'El mal'

Juanma Bajo Ulloa, personalísimo y radical, diferente y áspero, es ante todo un director libre capaz de hacer películas vapuleadoras, con una perversión moral y una belleza que joden. Que joden y que atrapan, como tantas perversiones

No es fácil resumir a uno de nuestros cineastas más personales en apenas unas líneas. La estética tenebrista del director vasco, su fascinación por los claroscuros y las sombras, su necesidad de llevar a veces el relato a lo mínimo para elevar la experiencia cinematográfica a lo máximo, la influencia del cómic o lo pulp o el videoclip en su mirada, y la sordidez y la violencia más o menos explícita en todos sus trabajos, a veces narrada desde el drama desgarrado y, otras, desde la comedia casi burda, serían sólo algunas de las líneas de flotación de su cine. Un cine siempre estimulante, guste o no, bueno o no.

Su última película, 'El mal', es casi la muestra de todas sus obsesiones llevadas al paroxismo: El mal que nace de dentro y se manifiesta mediante horrores externos; el mal como algo bello en su escenificación, como algo lúgubre e incómodo, pero tentador; el mal como una obsesión, como una querencia natural de algunos seres monstruosos; el mal como el exceso de una sociedad en descomposición y ruina, ya sea económica, emocional, familiar o moral.

El mal, en definitiva, como un lugar que se habita y que también fagotiza.

Elvira Nous, interpretada por una soberbia Belén Fabra, es una periodista y escritora en declive que encontrará en Martín, igual de soberbia, Natalia Tena, la oportunidad de recuperar la visibilidad y el éxito. Y es que la misteriosa Martín le revela ser la mayor asesina en serie de la historia y le propone que escriba un libro sobre sus crímenes.

Bajo Ulloa aprovecha este relato oscuro de mujeres fascinantes, para mostrar una sociedad obsesionada tanto con la violencia y el morbo fácil como con el culto al yo, así como la borrosa línea moral que separa, en ocasiones, el bien del mal

Más allá de que la película es un thriller sobre el éxito y la ambición, Bajo Ulloa aprovecha este relato oscuro de mujeres fascinantes, para mostrar una sociedad obsesionada tanto con la violencia y el morbo fácil como con el culto al yo, así como la borrosa línea moral que separa, en ocasiones, el bien del mal.

Y todo ello lo hace, como en sus trabajos primigenios, incomodando al espectador con una atmósfera tenebrista y opresiva, unos silencios asfixiantes y unos rostros y miradas extremas que nos llevan a hacernos un montón de preguntas molestas.

Y lo ejecuta, además, yendo más allá a nivel narrativo porque el filme, fascinante en lo estético, es un relato sobre la parte más seductora del mal. Y eso incomoda, perturba, abofetea y cabrea. No queremos verlo, pero miramos. No queremos saberlo, pero está ahí. 

Juanma Bajo Ulloa, personalísimo y radical, diferente y áspero, es ante todo un director libre capaz de hacer películas vapuleadoras, con una perversión moral y una belleza que joden. Que joden y que atrapan, como tantas perversiones.

El Juanma Bajo Ulloa de 'El mal' está de vuelta de la vida, de la industria y de los que le han dicho, seguro, “no vayas por ahí, que te estrellas”. Por eso es un autor. Un autor, señores, esa cosa tan difícil de definir y tan obvia a veces de entender como en esta ocasión, porque el director, guionista, productor, camarógrafo, padre, esposo y amante de esta película brutal y perturbadora, logra que El mal se te agarre por dentro. Y no te suelte. 

Y eso sólo lo logran los autores.