Pese a ser una calle de muy pocos metros de longitud, la empedrada Ashton Lane es junto con Hidden
Glasgow, de patito feo a cenicienta: la transformación tras la industrialización
La segunda ciudad económica de Reino Unido fue perdiendo su cariz industrial como ocurrió con Bilbao, con la que guarda muchas similitudes
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Lane una de las calles más bohemias y fotografiadas de Glasgow. Si en la primera de estas "lane" se agrupan las ofertas gastronómicas, en la segunda, ya en los límites del West End, se apiñan las ofertas culturales.
Con la misma celeridad con la que daba puntadas la Singer, esa máquina de coser que se fabricaba en la ciudad e histórica competidora de la elgoibarresa Sigma, llegó un día en el que las costuras de Glasgow fueron abriéndose hasta deshilacharse dejando a la vista grandes socavones en la economía. Singer, que había cambiado la vida de miles de personas, sobre todo mujeres a las que la maquina superaba en rapidez dando pespuntes, cerró definitivamente sus puertas en 1980. Algo más de una década después, Sigma, donde habían llegado a trabajar un millar de personas, siguió la misma senda que su rival. Las letras doradas que lucían las cabezas de estas máquinas comenzaron palidecer y las flores que las decoraban a marchitarse al mismo ritmo que lo hacía la economía.
La segunda ciudad económica de Reino Unido fue perdiendo su cariz industrial como ocurrió con Bilbao, con la que guarda muchas similitudes. A Ambas las atraviesa un río, el Clyde en el caso de Glasgow, de cuyas aguas, al igual que del Nervión en Bilbao, bebían los astilleros de los que salieron emblemáticos barcos como el Lusitania o el HMY Britannia y que no fueron éxitos insuficientes como para que pervivieran eternamente. En ambas ciudades las estaciones de trenes están en el centro y en ambos casos, la primera mirada del visitante se dirige hacia las amplias vidrieras atravesadas por los rayos de luz.
En ambas también, en los accesos a las bocas del metro se combinan cristal y acero, como diseñadas por el mismo arquitecto. Glasgow conoce a Iribar y no precisamente porque el portero vasco en1968 hubiera tomado parte en el encuentro contra el Ranger FC, sino porque fue él quien, en 2019, entregó a la familia de Billy MacNeil, capitán del Celtic, el premio One Club man. Conoce también a la Pasionaria porque Dolores Ibárruri se acercó a la ciudad para reclutar voluntarios dispuestos a enrolarse en la guerra civil española. En ambas ciudades el movimiento sindicalista está muy arraigado y las dos cuentan con proyectos de Zaha Hadid, que en Glasgow se encargó del diseño del Riverside Museum y de Norman Foster, autor en esta ciudad del auditorio Cycle al que se conoce como el armadillo. Siguiendo con los parecidos razonables, el Bell’s Bridge, diseñado por William Arrol, es tan blanco como el de Zubizuri, pero en aquel no se han reportado accidentes por resbalones de peatones.
Desde ese puente se obtiene una perfecta panorámica del Tall Ship Gleenle, un velero de tres mástiles construido a finales del siglo XIX y que en el primer tercio del XX fue buque escuela de la armada española. Ambas ciudades han resurgido de sus cenizas, no porque hayan ardido sino porque se han logrado desprenderse del color gris que un día tuvieron y transformarse en luz. Si se buscan, los parecidos son incesantes. Tanto la catedral de Vitoria como la de Glasgow comparten estilo gótico y a su alrededor han crecido las ciudades. Muchos parecidos que no se han sellado con hermanamientos como los que la ciudad escocesa mantiene con Belén, La Habana, Núremberg , la ciudad china de Dalian o con la rusa de Rostov del Don.
Solo dos años después su inauguración, en 2013, el edificio del Riverside Museum, diseñado por Zaha Hadid y sede del Museo del Transporte, recibió el galardón al mejor museo europeo. El premio que exhibe el museo premiado hasta la siguiente edición, se simboliza con The Egg, una escultura de Henry Moore quien en 1990 instaló en Gernika su monumental escultura "Gran figura en el refugio"
De entrada gratuita, el museo es el lugar perfecto para adultos apasionados de cualquier tipo de vehículo y para niños curiosos
Mucho más antiguo que el de Bilbao, el metro de Glasgow solo tiene una línea circular que pasa por el West End. Los vagones originales pueden verse en el museo del transporte. Al igual que en la actualidad, en 1896 ya tenían el color naranja que le ha granjeado el apodo de "la naranja mecánica". Aunque los accesos guardan similitudes con los de Bilbao, no fueron diseñados por el mismo arquitecto
Es la estación más concurrida de Escocia
Más de dos mil voluntarios británicos lucharon en España contra el fascismo. La cuarta parte de los brigadistas murieron, entre ellos 66 de Glasgow. Del reclutamiento se encargó Dolores Ibárruri en persona. Su estatua en el muelle Custom House, a orillas del río Clyde y financiada por los sindicatos, suele portar camisetas del Athletic que evitan ocultar la leyenda que bajo los pies de la Pasionaria recuerda la frase que popularizó: "Más vale morir de pie que morir de rodillas"
El puente construido en 1988 debe su nombre al fabricante de whisky Bell’s and Son, que aportó el dinero que faltaba para su finalización
La ciudad es cuna de sabiduría que se imparte en la universidad en la que estudiaron ocho premios Nobel, varios ministros y académicos. Situada en el West End, es solo una de las razones para acercarse hasta este barrio tranquilo y bohemio al que se puede llegar en metro o caminando desde el centro para disfrutar del parque de Kelvingrove con la previa ingenua intención de limitarse a visitar el Jardín botánico o, quizá, alguno de los museos ignorando que en sí misma la propia universidad, que figura entre las cien mejores del mundo, es un tesoro.
Los cloisters o undercroft, como se llaman las bóvedas de crucería, se transformaron en Universidad de Harvard para la serie Outlander y, aunque no se rodó allí, fueron la inspiración para crear Hogwarts en Harry Potters. Pero hoy son los estudiantes, ya habituados a cruzarse con turistas que elevan sus miradas a los arcos y posan ante ellos, quienes apresurados atraviesan el corredor en el campus de Gilmorehill.
Los impresionantes arcos góticos conectan los patios y el salón de actos, donde se celebran las ceremonias de graduación
Fundada en 1491, en sus casi seiscientos años de trayectoria por sus aulas han pasado el economista Adam Smith, el inventor de la TV John Logie Blair, la escritora Susan Calman o el actor Steven Moffat
En el edificio principal de la universidad está el museo más antiguo de Escocia, el Hunterian Museum, donde se muestra la heterogénea colección del médico y científico Willian Hunter en la que se puede ver desde una momia en su sarcófago hasta fósiles de dinosaurios, reliquias romanas o la moneda de Cleopatra mejor conservada del mundo.
Es uno de los pocos museos de pago que, sin embargo, vale cada una de las libras que cuesta
En el acceso a Hunterian Art Gallery ,las esculturas al aire libre son una aproximación a lo que aguarda el interior: obras de Rubens, Rembrandt o de Frances y Margaret MacDonal, esposa de Mackintosh y una de las creadoras del estilo Glasgow. Junto a esta Galería se encuentra Mackintosh House, reproducción de la sorprendente de la casa del matrimonio formado por Mackintosh y MacDonald que pese a haber transcurrido más de un siglo sigue estando de actualidad.
Arquitecto, diseñador y artista al completo, Mackintosh creó un hogar pensando en su esposa, quien a su vez contribuyó en su decoración con la delicadeza de su propio arte, dando lugar a una asombrosa y perfecta combinación de líneas rectas, curvas, vidrieras, minimalismo japonés, arte industrial y Nouveau.
Si Ashton Lane es uno de los exteriores más fotografiados, la catedral es el edificio histórico al que más veces enfocan las cámaras
Uno de los proyectos más relevantes de la pareja fueron los cuatro salones de Te Willow, surgidos de la propuesta de la empresaria Kate Cranston. Entre ambos diseñaron desde las sillas a la cubertería y hoy, además de ser un sitio muy especial para tomar un té, son centros educativos y lugares de empleo. Menos conocido, a pesar de ser única, es el hecho de que Mackintosh, quien nació muy cerca de la catedral con la que no guarda parecido alguno, diseñó Mackintosh Church.
Se le llame High Kirk, San Kentigem o San Mungo, nombre con el que también se le conoce y cuya imagen se recrea en uno de los famosos grafitis de la ciudad, la catedral de Glasgow, tiene un curioso nombre. Tan curioso como que su cripta recrease el hospital parisino en el que Claire, la protagonista de Outlander, trabajaba.
Es difícil decir esto pero no arriesgado: la catedral y su necrópolis, donde se rodó Batman, son visitas obligatorias. Antes de la actual, que tardó siglos en construirse, hubo en el lugar otra catedral gótica que sufrió la ira de las llamas en 1189. Pese a ser significativamente más grande que la original, en San Mungo con el paso de los años se fueron añadiendo nuevos espacios de cuyo interior, con la llegada de la Reforma en 1560, desparecieron los rasgos del catolicismo. Con el edificio más antiguo de Glasgow, donde en una cripta subterránea se encuentra la tumba de su fundador, no pudieron ni la Reforma, ni el fuego, ni los rayos. Una feliz resistencia que sumada al hecho de que la entrada es gratuita y lugar escenario de famosos rodajes, han convertido a la catedral en el primer sitio al que se dirigen los turistas.
Según uno de los milagros atribuidos a Mungo, el santo encontró en el estómago de un pez el anillo que el rey Hydderch Hael había regalado a su esposa, la reina Languoreth, quien se lo dio a su amante. Al ver la sortija en manos ajenas, el rey no albergaba dudas de la infidelidad de su esposa pero antes de acusarle se lo arrebató del dedo al caballero mientras dormía y lo arrojó al rio. Solo quedaba pedir a Languoreth que le enseñase la alianza. El milagro no es que el rey dejase de sospechar sino que Mungo encontrase el anillo en el primer salmón que pescó, salvando así a la reina de una muerte segura.
La mejor vista de la catedral y sus tejados verdes a consecuencia de la oxidación del cobre, se obtiene desde el cementerio; uno de los más bonitos de Europa. Diseñado por un paisajista en lugar de por un arquitecto, la necrópolis podría considerarse una colina con un jardín en el que hay tumbas: la más elevada, la del reformador protestante John Knox; la primera instalada, la del joyero judío Joseph Levi; entre los personajes más cultos, la del poeta William Miller; entre los ricos, la del empresario Charles Tennat y como curiosidad, la de Andrew MacCall para quien Mackintosh diseño una lápida con forma de cruz celta.
La lista interminable puede prolongarse hasta hasta citar los nombres de los ocupantes de las 50.000 tumbas y enterramientos distribuidos en 15 hectáreas en las que se elevan 3.500 monumentos que sirvieron de escenario para crear la ciudad de Gotham en The Batman.
Glasgow, a la que se llamó "Ciudad de los muertos", fue una de las primeras ciudades en alejar el camposanto del centro
Y puesto que hablábamos de iglesias y elementos que lo rodean es inevitable hablar de Óran Mòr que, como no, está en el West End. Se trata de la antigua iglesia parroquial de Kelvinsider convertida recientemente en pub, restaurante, lugar de eventos, salón de actos, teatro …y todo lo que surja. Aunque aún no haya sido escenario cinematográfico, en su interior se han representado adaptaciones de películas clásicas como Casablanca. Tomar algo en el interior, es una grata experiencia, no religiosa.
No es posible contabilizar los pubs que hay en la ciudad mas excitante de Reino Unido
Uno de los murales que forman parte del denominado “Mural Trail” de Glasgow, donde el arte urbano no tiene límites
Involuntariamente, el nombre de Glasgow está vinculado al cine desde finales de los sesenta. El asalto al tren de correos quedó inmortalizado en la gran pantalla en 1967, pero incluso antes otros films hacían referencia al suceso. Hoy, una de las maneras más habituales de acercarse a esta vibrante ciudad es hacerlo en tren desde Edimburgo, a la que unen frecuencias de quince minutos y se llega en cuarenta y cinco.