Imagen de 'El día de la revelación', nueva película de Steven Spielberg.

Imagen de 'El día de la revelación', nueva película de Steven Spielberg. Universal P.

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'El día de la revelación', la esperadísima película de Steven Spielberg que es ya una de sus mejores obras

Reparto de estrellas en una cinta que plantea algunas preguntas poderosas

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A la edad a la que muchos directores están de retirada -79 años-, Steven Spielberg demuestra una salud de hierro, una vitalidad envidiable y, sobre todo, unas ganas pavorosas de seguir haciendo cine. ¡Y qué cine!

El día de la revelación es una película que tiene mucho más que ver con sus orígenes como cineasta de lo que pudiéramos imaginar. Con ese El diablo sobre ruedas, Encuentros en la tercera fase, Tiburón y E.T. Con ese mundo previo al cine de aventuras de Indiana o al cine histórico de Schindler y Ryan o al futurista de Tom Cruise.

Teniendo en cuenta que todo el cine de Spielberg trata de lo mismo, de ese niño perdido en un mundo que no acepta, ya sea el de una isla pacífica con una bestia devora hombres o un Peter Pan que ha crecido a su pesar, El día de la revelación no se aleja demasiado de eso. Y no lo decimos como algo peyorativo -¡Dios nos libre!- sino en la línea de lo que decía el mismísimo Hitchcock de “el autoplagio es estilo”.

Y Spielberg ha vuelto a autoplagiarse en el mejor sentido posible. Ha vuelto a ser quien fue, ese niño perdido enfrentado a sus miedos más profundos que no son los nazis malos ni los dinosaurios hambrientos, sino los otros, los de fuera, los que no se esconden detrás de la cortina ni la puerta, sino los de más allá, los de los rincones más insondables del espacio. Steven Spielberg ha vuelto a la ciencia ficción y a los OVNIS. ¡Al fin!

La película sigue los pasos de un experto en seguridad después de confirmar que los gobernantes saben que hay vida extraterrestre y que nos lo han ocultado durante años.

Como ya pasara en E.T. donde los malos son los policías, siempre en el fuera de campo, al margen de ese maravilloso mundo infantil que comparten E.T. y Elliot, ahora son las altas esferas de control de la información, el verdadero peligro para el hombre

Su historia se cruzará con la de una meteoróloga televisiva que empezará a tener una serie de experiencias sensoriales y espirituales que la llevan a convertirse en una especia de puente místico de revelación entre la humanidad y los otros.

Pero la maravillosa vuelta de tuerca del filme, donde se aprecia magníficamente la madurez del cineasta, su mirada pausada -aunque contrarreloj, que esto es Spielberg- a las grandes preguntas, es que plantea que el verdadero peligro no es el extraterrestre, sino el hombre.

Como ya pasara en E.T. donde los malos son los policías, siempre en el fuera de campo, al margen de ese maravilloso mundo infantil que comparten E.T. y Elliot, ahora son las altas esferas de control de la información, el verdadero peligro para el hombre. Esa especie de nada -pues, ¿quién está detrás?- que lo quiere controlar todo.

La película plantea la crisis de la verdad y el control de la información como los grandes temas de la sociedad postmoderna, pero también la ausencia de valores en mundo donde el avance no debe medirse en términos tecnológicos, sino en términos humanistas.

El día de la revelación es uno de esos filmes donde el cineasta más nos dice sobre sí mismo, sobre su idea del hombre y del mundo, sobre su idea de la trascendencia y de Dios

Por eso, la revelación que vive la protagonista, una siempre perfecta Emily Blunt, sugiere que el contacto extraterrestre puede llenar el vacío del hombre moderno, lleno de toda clase de cosas, pero vacío de todo lo demás.

Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que El día de la revelación es uno de esos filmes donde el cineasta más nos dice sobre sí mismo, sobre su idea del hombre y del mundo, sobre su idea de la trascendencia y de Dios. Dios… que según la teología judeocristiana que Spielberg abraza, no es ni más ni menos que la Verdad revelada.