Ensayo de Zenit Aerial Ballet en la Plaza de la Virgen Blanca de Vitoria para su actuación dentro de la XX edición de Kaldearte

Ensayo de Zenit Aerial Ballet en la Plaza de la Virgen Blanca de Vitoria para su actuación dentro de la XX edición de Kaldearte Blanca Sobrino

Cultura

Vivaldi sobre las nubes: Zenit Aerial Ballet ilumina el cielo de Vitoria con una actuación de danza aérea

La compañía inaugura Kaldearte con una coreografía a más de 30 metros de altura en la Plaza de la Virgen Blanca, donde bailarinas, técnicos y gruista crean un espectáculo único al ritmo de ’Las Cuatro Estaciones' de Vivaldi

Más información: El festival de Vitoria Kaldearte arranca con un gran espectáculo aéreo

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Dice la leyenda que, una vez cada cien años, los espíritus del aire descienden a la Tierra envolviendo cada rincón con su magia, llenando el cielo de belleza e inundando los corazones de paz y felicidad.

Zenit Aerial Ballet ha bajado a las nubes de Vitoria al ritmo de 'Las Cuatro Estaciones' de Vivaldi. Ocho bailarinas recrearon este viernes —y volverán a hacerlo hoy— una danza suspendida en el cielo que trasladó al público vitoriano el universo poético y celestial que evocan.

Las bailarinas de Zenit Aerial Ballet este viernes en Vitoria momentos antes de la actuación 'Aria'

Las bailarinas de Zenit Aerial Ballet este viernes en Vitoria momentos antes de la actuación 'Aria' Cedida

Con actuaciones en países como Taiwán, Colombia o México, y mientras preparan su desembarco en Suecia y Venezuela este verano, el equipo compuesto por 14 integrantes asegura sentirse especialmente feliz de actuar en Euskadi.

"Ayer alucinábamos viendo las vistas desde el aire. Actuar en la Plaza de la Virgen Blanca y convertirla en nuestro escenario es un honor. Todo el equipo está muy agradecido de estar aquí y lo vivimos con mucha emoción. Para nosotras es un privilegio inaugurar Kaldearte", asegura a este medio Helena Sánchez, directora artística, coreógrafa y una de las bailarinas, quien añade: "Vitoria es preciosa".

Ensayo de Zenit Aerial Ballet en la Plaza de la Virgen Blanca de Vitoria para su actuación dentro de la XX edición de Kaldearte

Ensayo de Zenit Aerial Ballet en la Plaza de la Virgen Blanca de Vitoria para su actuación dentro de la XX edición de Kaldearte Blanca Sobrino

"Un único ente"

"Aunque seamos ocho bailarinas, cuando estamos ahí arriba funcionamos como un único ente", afirma Helena al explicar la conexión palpable entre las artistas, una complicidad que también logran transmitir al público.

Pese a la exigencia de los entrenamientos —para este tipo de espectáculos llevan años preparándose—, asegura que la recompensa compensa cualquier esfuerzo. "Ver las sonrisas del público desde el aire es algo que no tiene precio y nos llena profundamente", señala y añade la profunda complicidad que sienten con los espectadores.

Ensayo de Zenit Aerial Ballet en la Plaza de la Virgen Blanca de Vitoria para su actuación dentro de la XX edición de Kaldearte

Ensayo de Zenit Aerial Ballet en la Plaza de la Virgen Blanca de Vitoria para su actuación dentro de la XX edición de Kaldearte Blanca Sobrino

El objetivo, explica, va más allá de la propia actuación: "Queremos que, cuando vuelvan a casa y cierren los ojos, puedan recordar lo que han sentido durante ese momento de evasión y que, por un instante, hayan podido olvidarse de los problemas cotidianos y simplemente dejarse llevar y disfrutar".

De esta manera, las bailarinas de Zenit Aerial Ballet, junto con su equipo técnico, combinan técnicas de danza clásica y contemporánea para acercar la danza, el arte y el movimiento a las calles.

"Esa conexión no existe solo entre las bailarinas, sino que detrás hay un equipo técnico, de producción y de distribución imprescindible.Todo lo que he contado sobre la complicidad y la confianza se extiende a cada uno de nosotros. Somos una familia que trabaja unida y en la que ningún eslabón puede fallar. Somos un engranaje".

Íñigo, el gruísta

La otra cara de la moneda es el gruista, una figura fundamental para el espectáculo y a quien, según explica Helena, suele conocer el equipo únicamente un día antes de cada función. Acostumbrados a mover materiales y grandes cargas, se enfrentan con Zenit Aerial Ballet a un reto muy distinto: trabajar con personas suspendidas en el aire.

"Al final, es una coreografía muy exigente también a nivel musical. Las subidas y bajadas de la grúa, así como todos sus movimientos, están perfectamente coordinados con la música y con lo que hacemos nosotras. De repente, el gruista también se convierte en artista", destaca Helena.

La compañía de ballet aéreo Zenit Aerial Ballet en una imagen de archivo

La compañía de ballet aéreo Zenit Aerial Ballet en una imagen de archivo Cedida

La técnica

Tal y como explica Helena, muchas de las bailarinas llevan años formándose en distintas disciplinas artísticas antes de llegar al ballet aéreo, una modalidad que exige una gran preparación física, especialmente del abdomen y la espalda, "para soportar el arnés y mantener el control de los movimientos".

Además, permanecer suspendidas boca abajo a más de 30 metros o realizar giros constantes puede provocar mareos, especialmente durante los primeros entrenamientos, mientras el cuerpo se adapta a una forma completamente distinta de moverse.

"Todos los movimientos los ensayamos primero en el suelo y, cuando los trasladamos al aire, la percepción cambia por completo. De repente te encuentras boca abajo y piensas: Dios mío, ¿dónde está la izquierda y dónde está la derecha?", explica Helena. "Pero poco a poco el cuerpo se va acostumbrando, eso sí, con muchas horas", concluye.

Ensayo de Zenit Aerial Ballet en la Plaza de la Virgen Blanca de Vitoria para su actuación dentro de la XX edición de Kaldearte

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