Viena sigue siendo Imperial, pero también cultural, alternativa y ecléctica. Hay muchas Viena en un mismo destino
Palacios, museos, villas, cafés y viñedos: las flores escogidas para el ramo con el que Viena espera al turista
La cultura de los cafés en Viena procede del siglo XVII y fue un militar quien se aventuró a abrir el primero, aunque no todos coinciden en el origen
Más información: Lucerna, el regalo de la naturaleza que enamoró a la reina Victoria de Inglaterra
Palacios Patrimonio Mundial de la Unesco en la Viena más clásica
Faltan manos y dedos para enumerar los palacios que existen en Viena y aunque reducir el listado a los más visitados ayuda a decidirse, hacerlo tampoco transforma en minimalista el nutrido catálogo de opciones.
El cine y el carisma de la actriz vienesa que encarnó el papel de Sissi ha repercutido en la atracción que suscita el Palacio Imperial Hofburne, donde vivió la emperatriz.
Además del Museo de Sissi, tras cuya visita el mito cinematográfico se diluye, el edificio desde el que se ejerció el poder durante siglos alberga la biblioteca nacional, la escuela de equitación española, varios museos y oficinas institucionales,
A lo largo de los siglos el palacio fue transformándose a gusto de sus ocupantes, razón por la que es una suma de estilos que se superponen.
El edificio del siglo XIII fue la residencia de los Hasburgo hasta la caída del imperio austro húngaro, a principios del siglo XX
El de Hofburne era la residencia oficial pero los Hasburgo no se iban muy lejos para a disfrutar de su palacio de verano: Schönbrunn, que a escasa media hora en transporte público aunque los carruajes imperiales tenían otro ritmo. En una de las 1.441 habitaciones, nació y murió Francisco José, el marido de Sissi.
Un caprichoso palacio rodeado de jardines en los que cabría todo un pueblo, laberintos, fuentes y, a diferencia de Hofburne donde los restos "amurallados" frente a él son reales, falsas ruinas romanas.
Entre los jardines se encuentra el museo de carruajes imperiales
El de Belvedere pasa por ser uno de los mejores palacios barrocos del mundo. Al igual que los anteriores, y pese a no pertenecer a la familia Habsburgo sino a los Saboya, su interior alberga un enorme museo visitado por los apasionados del arte de Klimt.
De sus paredes cuelga la colección más grande de este pintor cuya obra mas conocida es "El beso".
La cantidad de gente arremolinada ante un cuadro es el indicador de que nos encontramos ante El beso o quizá, ante Judit, otra de las obras mas conocidas de Klimt. Obras de Monet, van Gogh, Schiele Kokoschka o Rodin completan las 400 que sirven para presenciar la evolución de 8 siglos de arte
El de Belvedere es un fastuoso palacio en dos piezas separadas por el "estanque espejo" e inmensos jardines
Museos fuera de Palacios
Los establos del Palacio Real son hoy el MuseumQuartier. Convertido en el barrio de los museos el distrito agrupa varios museos. Entre ellos Albertina, que celebra 250 años de su colección, Heidi Horten Collection, Mumok —el mayor Museo de arte contemporáneo y moderno de Europa Central— y Leopold, que reúne el mayor número de obras del impresionista Schiele y varios trabajos de gran tamaño Klimt.
El pintor, uno de los más representativos del movimiento modernista que comparte la sala 1.900 con Moser, Kokoschka, Hoffman y Gerlst realizó algunos de sus trabajos mas importantes durante los siete años que vivió en Villa Klimt que también puede visitarse, aunque no para disfrutar de sus trabajos sino para conocer de cerca el estudio donde los realizaba.
No a demasiada distancia se encuentra Villa Beer, una de las construcciones mas impresionantes del período entre guerras diseñada y habitada por Josef Frank, quien también se encargó de la construcción de varios edificios municipales.
MuseumsQuartier, con más de 90.000 metros cuadrados de extensión, es uno de los complejos culturales más grandes del mundo
Casi un siglo después de su construcción la casa sorprende por el concepto inusual del diseño de espacios con modernos detalles. Frank calificaba de moderno aquello que nos da libertad
Totalmente distinta es la casa museo de Freud, en la que el padre del psicoanálisis trabajo y vivió durante 47 años.
En ese período escribió "La interpretación de los sueños" y profundizó en lo que llamó "envidia del pene" que, según él, tenían las mujeres a quienes atribuía histeria como reacción de abusos sexuales previos. T
oda inquietud y esquemas se rompen en pedazos durante la visita a Hundertwasser museum que logra hacer emerger al niño oculto que todo adulto lleva dentro. Tan único como la personalidad del artista del que se muestran grabados, tapices o cuadros sorprendentes como el propio edificio que el mismo diseñó.
Donaukanal, el canal del Danubio, no es un museo pero si una galería al aire libre que se convive amigablemente con la zona de ocio mas alternativa. Grafitis, esculturas de gran tamaño que esquivan los ciclistas rompen con la clásica imagen de Viena.
La genialidad de Hundertwasser que no dudaba en comparecer desnudo ante los medios de comunicación se manifiesta en otros trabajos como la incineradora de Spittelau y en las viviendas sociales Hundertwasserhaus. El arte, decía, para ser bonito tiene que ser heterogéneo
En este canal del Danubio, un espacio alternativo, se celebran festivales de música con entrada gratuita. A lo largo del recorrido se suman restaurantes y bares, algunos con arena para generar sensación vacacional
Días de vino y cafés
Ocho de los 23 distritos que conforman la capital vienesa tienen sus propios viñedos, lo que otorga estética diferente a esta zona que antes formar parte de la gran capital fueron pueblos independientes.
Cada particular dispone de una pequeña extensión de viñedos, minifundios que juntos suman 600 hectáreas en las que 160 productores elaboran sus vinos.
Aunque aumenta el interés por el tinto, el 80% es de vinos blancos que pueden encontrarse a la venta en Alemania, EE.UU y España.
Una rama de pino en lo alto de la casa significa que se vende vino propio, elaborado con la variedad de uva local grüner veltliner que se sirve en los Heüriguer, lugares de encuentro para familias y amigos
Al igual que con los palacios, los cafés en Viena son la irresistible imagen de la ciudad. Los visitaba la cinematográfica emperatriz quien, pese a su obsesión con la belleza y la dieta, no cedió al ocasional impulso de "romper" sus auto impuestas normas.
Sin necesidad de desplazarse mucho se acercaba desde el palacio real hasta el ahora turístico Café Demel. Contabilizar los cafés existentes es en vano, se pierde la cuenta antes de recordar el número.
La cultura de los cafés en Viena procede del siglo XVII y fue un militar quien se aventuró a abrir el primero, aunque no todos coinciden en el origen.
Desde entonces, el número y el esmero que les dedican ha conseguido que sean reconocidos por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial.
Y como se hacía entonces, se mantiene la tradición de poner a disposición de los clientes un periódico y acompañar el café con un vaso de agua aunque al menú se han incorporado platos más allá de los dulces tradicionales ante los que, presumo, debatían escritores, artistas, pensadores o músicos como Mozart.
Mientras en nuestras ciudades se impone la prisa y la constante mirada al reloj para no sobrepasar los minutos concedidos para apurar la consumición, en Viena pasar horas antes una mesa no esta mal visto
Algunas curiosidades
- Viena es pionera y referente mundial en vivienda pública.
- El 50% del espacio de Viena es verde.
- Tiene playa artificial.
- El número del distrito se indica a la izquierda del nombre de la calle. El 1, corresponde a la zona histórica.
- El Prater es el Parque de atracciones mas antiguo del mundo.
Construida en 1897 para el aniversario de Francisco José de Austria, fue la mas alta del mundo hasta que en 1985 perdió ese título al construirse otra mas alta en Japón. De las 30 góndolas originales, solo quedan la mitad
- Se conservan seis torres antiaéreas de la Segunda guerra Mundial que resultaron imposibles de demoler.
- En Augarten se encuentra la segunda manufactura de porcelana mas antigua de Europa.
Dormir
Palais Chotek, hotel del distrito 9 que concentra buena parte de la arquitectura modernista y Art Decó abrió sus puertas hace un par de meses. Fue la vivienda de Otto Graf Chotek quien lo mandó construir en el último tercio del siglo XIX.
Precisamente esa fecha, 1875, es el nombre del bar. La restauración ha conservado muchos de los elementos originales de los que disfrutó Otto Graf Chotek, primo de Sofía Chotek casada con el archiduque Francisco Fernando.
Su asesinato en Sarajevo desencadenó la Guerra Mundial y supuso que el emperador Carlos I y su esposa Zita de Borbón y Parma le sucedieran en el cargo.
Tras enviudar, ella y sus ocho hijos vivieron mas de una década en el Palacio Uribarren de Lekeitio. Por lo que, en cierta medida este hotel, antiguo palacio esta vinculado con Euskadi.
Los techos artesonados son un distintivo el Palais
Comer
El olor a salchicha es la antesala a la presencia de pequeños kioskos en los que se venden distintas modalidades del producto "nacional".
Este tipo de establecimientos comenzó a popularizarse en la posguerra como modo de subsistencia de los veteranos, que se trasladaban con ellos de un lugar a otros buscando clientes. Hoy ante ellos se forman largas colas de interesados en hacer con alguna de sus versiones su comida o cena por unos 15 euros.
Otro de los platos "típicos" es el schnitzel, que no es otra cosa sino un fino filete de ternera aplanado y rebozado con harina, huevo y pan rallado.
Suele servirse acompañado de una ensalada de patata y canónigos. La verdura de temporada es el ingredientes principal de los platos de "picoteo" que se sirven en Rosi, un local sencillo, minimalista de moda.
En Viena los cafés son una institución, un lugar al que se acude sin prisa como si se tratase de verificar que sigue siendo merecedora de ser ostentar el título de ciudad de los cafés.
Un espacio equivalente al cuarto de estar de tu casa en el que leer la prensa, tomar una tarta, beber en verano hollundersaft —limonada de saúco— y en invierno comer rindsgulasch, un guiso de carne o el legendario tafelspitz, plato preferido de Francisco José, el marido de Sissi.
La Sacher es sin lugar a dudas la tarta mas característica pero Dulcería Chocolates elabora bombones veganos que en su primer año de apertura ha logrado cinco premios. Todo el trabajo es artesanal, con cacao certificado y apto para veganos, celíacos, halal y kosher.
Dónde sentarse a comer o beber
A la orilla del canal hay docenas de locales de todo tipo. Como si se tratase de un barco dispuesto a navegar rumbo a Hungría, Motto am Fluss ofrece opciones de comida a lo largo del día y sesiones de música al atardecer.
Café Diglas im Schottenstift, cumple todos los requisitos de un café vienes con una gran terraza exterior. Praterwirt es un acierto si se quiere probar carne o salchichas. Tante Liesl da prioridad a la verdura de temporada; sus preparaciones han recibido el reconocimiento Bio Gourmand de la guía Michelin.
Cerrar el día tomando un cóctel o un refresco en la terraza de Das Loft, desde donde todo Viena queda a tus pies, puede ser la mejor idea para poner broche de oro a la jornada o al viaje
Cómo llegar
Austrian Airlines tiene conexiones directas desde el aeropuerto de Loiu, con salidas los miércoles y domingos.