Euskadi nunca ha tenido un Parlamento más económico como el de ahora. Acostumbrados a los debates identitarios continuos incluso en los momentos de mayor crisis económica, la pandemia de Covid-19, la crisis sanitaria y la debacle económica derivada de ella se han convertido en el eje fundamental de la actividad parlamentaria. 

A ello ha contribuido que los partidos que sustentan el Gobierno, PNV y PSE, hayan decidido aparcar el tema de la reforma estatutaria para centrar todos los recursos en la crisis y la ponencia de autogobierno quede postergada hasta que mejore la situación sanitaria. Pospuesta la polémica reforma del Estatuto,  los grupos de la oposición se ha agarrado al debate económico sanitario  como una vía para intentar contrarrestar la mayoría absoluta del Gobierno vasco en la Cámara.

Con estos mimbres, esta legislatura, que será sin duda la legislaturade la pandemia y que estará fuertemente marcada por la crisis, se está desarrollando con el tema económico como objeto del tira y afloja de las fuerzas políticas, al margen claro está de todo lo relacionado con las cuestiones relacionadas con la cuestión sanitaria, las vacunas o las restricciones de movilidad.

 De hecho, en lo que llevamos de año se acumulan en el Parlamento 251 iniciativas relacionadas con Economía, cuando en todo el año pasado ascendieron a 291. Industria y Turismo suma ya más este año que en todo el año pasado, 206 frente a 203 en 2020, o las relacionadas con Trabajo suman ya 185.

La mayoría de estas iniciativas son interpelaciones, o preguntas dirigidas al lehendakari o a distintos consjeros,. Por el Parlamento ha pasado la crisis de La Naval, los despidos en ITP, los parques eólicos proyectados en Álava, la crisis del sector aeronáutico, o del comercio y la hostelería, además de debatirse las ayudas destinadas por el Gobierno  estos sectores.

El pulso económico de Parlamento aumentará en el segundo semestre de este año, cuando deberían llegar al la Cámara para su tramitación algunas de las leyes más importantes de la acual legislatura, como es el caso de la reforma de RGI o la ley de Transición Energética y Cambio Climático o la Ley de Aportaciones, un clásico ya en la previsión de las últimas legislaturas, y que podría resolverse por fin antes de que acabe este año. Todas ellas están previstas que entren en el Parlamento este año si el Gobierno no se retrasa en sus planes. Para el año 2022 quedarán todavía dos importantes leyes económicas, la Ley Vasca de Empleo y la Ley del Instituto Vasco de Finanzas.