El sector de la construcción lleva desde comienzos de año advirtiendo del frenazo que estaba experimentando por la crisis de suministros. Con encarecimientos de hasta el 60% en algunas materias primas y un incremento de los costes de la construcción en su conjunto del 20%, la invasión rusa de Ucrania ha ahondado todavía más en la crisis del sector, que lleva meses pidiendo una revisión de precios para evitar el frenazo de la obra civil. Eraikune, el clúster vasco de la construcción, rechazó hace una semanas la revisión de precios que proponía el Gobierno central, que fijaban un tope del 20% en una actualización de los precios que, además, excluye a la energía del cómputo de los sobrecostes. El Ejecutivo autonómico se ha manifestado esta misma semana sensible a ese problema, pero Lakua también se verá obligada a ceñirse al límite del 20%.

Algo, que queda lejos de las demandas de un sector que en obra nueva tiene "casos que superan con holgura un encarecimiento del 30 o incluso el 40%" afirma Txema Muñoz. El presidente de Ascongi, la Asociación de la Construcción de Gipuzkoa, afirma que el precio del hierro ha incrementado en 397 euros por tonelada de febrero a marzo y que ahora mismo la situación es "tremendamente complicada tanto por la carestía como por los precios". En el caso de las obras privadas ya en marcha, el sector está tratando de indexar los precios de la misma forma en la que llevan meses funcionando las promotoras, "aunque es muy difícil" para Muñoz y así lo reflejaba la consultora Gesvalt esta semana: según sus datos el precio de la vivienda ha crecido un 2,4%. Pero en el caso de la obra civil nueva, la propia Ascongi está manteniendo encuentros con las distintas instituciones para consultar con ellas si los precios que proyectan concuerdan con la realidad del mercado o se quedan fuera a fin de evitar que se sigan quedando desiertos contratos de obra pública.

En concreto en las conversaciones que está manteniendo Ascongi y que incluyen tanto al Gobierno vasco como a la Diputación Foral de Gipuzkoa, así como otros ayuntamientos, las constructoras guipuzcoanas están haciendo "un análisis de donde están los precios para que se adapten". Ascongi está solicitando una mayor sensibilidad a los precios de la mano de obra que vienen fijados en el convenio de la construcción y "que disminuya el factor precio a la hora de adjudicar una obra" en los pliegos de las licitaciones. Muñoz cree que la situación por la que pasa la construcción hace que algunas constructoras ofrezcan precios extraordinariamente bajos en relación a los costes reales para evitar parar. El riesgo de que el sector entre en recesión -con las reminiscencias de 2008 que ello implica- existe y por eso se están manteniendo estas conversaciones: "para que no se desvirtúen los precios, las obras salgan adelante y no potenciemos adjudicaciones a pérdidas.

Un hombre mira por el agujero de una lona de una obra en construcción / Carlos Luján (Europa Press)

Parar, "la última opción"

Muñoz considera que las administraciones "sí están entendiendo nuestros planteamientos; ahora falta ejecutarlos para dar salida a la construcción". Preguntado sobre cuánto de real es el riesgo de que haya un parón total en la construcción, el presidente de Ascongi considera que esa opción es "la última" porque "parar cuesta mucho dinero". "Antes hay que buscar otras soluciones", remacha Muñoz.

José Manuel González, presidente del Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de Bizkaia, considera que la demanda de vivienda sigue siendo alta, pero apunta las peculiaridades del mercado vasco, que "no es la España de saldo": "aquí no hay una inversión extranjera tan fuerte como en otros puntos del país como pueden ser la Costa Brava o la Costa del Sol; la demanda es local". Ahora mismo el porcentaje de las ventas, según estima González debería rondar el 85% en la venta de vivienda de segunda mano y un 15% la obra nueva. González espera que la demanda se mantenga en este sector, por lo que más que una paralización de las ventas cree que las promotoras buscarán repercutir los precios.

Por su parte, Iñaki Urresti, secretario general de los constructores vizcaínos agrupados en Ascobi considera que el precio de la vivienda experimentará un "crecimiento moderado" y comparte con Muñoz las críticas a unos precios de obra civil que están "fuera de contexto" ante las alteraciones que han experimentado en sus precios los productos siderúrgicos o el cobre. "Seguirán quedándose contratos desiertos si no se adaptan a la realidad de unos precios que no están actualizados ahora mismo; nadie va a concurrir a pérdidas" ha concluido.