En 2008 las empresas vascas realizaron más de 5.000 contratos de relevo. Era la época dorada de una fórmula con tirón social pero venida a menos en los últimos años por las crisis y, sobre todo, por los nuevos requisitos para su aplicación aprobados en 2013. Hoy en día el volumen de nuevos contratos de este tipo al año en Euskadi no llega ni de lejos al millar aunque no todo está perdido. La necesidad de las empresas de amarrar talento joven puede hacer resurgir una modalidad contractual muy del gusto de los sindicatos y de hecho es uno de los puntos calientes de la negociación de la segunda fase de la reforma de pensiones en Madrid.

Con esa negociación de fondo y a la espera de si fructifican en el diálogo social con el Gobierno de Pedro Sánchez las demandas de CCOO y UGT para recuperar el viejo sistema del relevo previo a 2013, Euskadi hace su camino y mantiene los incentivos para que este modelo no muera. De hecho, cuestionada por esta cuestión en comisión parlamentaria para presentar los presupuestos de su departamento, la vicelehendakari y consejera de Trabajo, Idoia Mendia, se refirió a un aumento de la partida de subvenciones para este fin hasta 1,2 millones de euros en 2023, a lo que habría que sumar otros 700.000 euros para un programa específico para asegurar el traspaso generacional en pequeñas empresas que se apoya también en esta estructura del contrato relevo.

Más allá de las cifras económicas, que al final se amoldan a la demanda real por parte de las empresas, la clave es que la administración vasca envía el mensaje de que es preciso mantener vivo un modelo que a fin de cuentas es una puerta más para generar empleo estable aunque a nivel de estadística no esté viviendo su mejor momento.

En Euskadi se han firmado hasta septiembre 540 contratos de este tipo, con lo que la cifra de cierre del año apunta a quedar ligeramente por encima de 2019, 2020 y 2021. Pero la evolución está muy por debajo de 2018, con en torno a 1.800 en todo el ejercicio. El propio Ejecutivo de Sánchez acordó ese año, como alternativa al desierto que había generado la reforma del gobierno anterior, dar un impulso a este contrato pero únicamente en la industria manufacturera y con límite en 2023. Un empujón que ha reforzado el papel del relevo en las empresas industriales pero insuficiente como para devolverle el protagonismo general que tenía hace años.

Y es que la entrada de jóvenes a las empresas por esta vía está directamente ligada a la otra parte de la ecuación, la de las salidas. Precisamente el endurecimiento de las condiciones de acceso en 2013 tenía la motivación de desincentivar la jubilación parcial para aligerar el gasto de la Seguridad Social, un movimiento que se ha traducido claramente en una menor utilización de este contrato y que vuelve a estar en el centro del debate ahora que se está analizando en el diálogo social en España qué va a pasar con esta fórmula ahora que termina la moratoria en la industria.

Reunión de la Mesa de Diálogo Social de Euskadi. / Europa Press

Acuerdo del diálogo social vasco

"No va a ser sencillo", señalan fuentes de CCOO respecto a las posibilidades de darle un impulso en el marco de un acuerdo con el Gobierno español sobre la segunda parte de la reforma de pensiones, ligada entre otras cosas a la regulación de la jubilación parcial. Por un lado favorecer la entrada de jóvenes con este mecanismo a través de un contrato indefinido va en la línea de las bases de la reforma laboral del Ejecutivo de Sánchez, pero por otro hay que vigilar con lupa cada euro que desembolsa la Seguridad Social.

En Euskadi el contrato de relevo ha sido causa general de la mesa de diálogo social, con incentivos específicos en los últimos años para paliar esas carencias que han surgido a partir de 2013. Se trata de ayudas de algo más de 8.000 euros por contrato, que debe cumplir además una serie de mínimos a nivel salarial además de firmarse a jornada completa. No puede decirse que el estímulo económico haya conseguido dar la vuelta a las horas bajas que vive este contrato, aunque al menos sí ha logrado mantener un volumen mínimo de nuevos empleos por esta vía y, sobre todo, hacer que esta figura siga presente en las mesas de negociación colectiva cuando se aborda la cuestión del envejecimiento de plantilla aunque no siempre acabe saliendo adelante.

Recientemente empresas del ámbito industrial como Tubos Reunidos o CIE Automotive Legazpi han cerrado acuerdos con el comité precisamente para asegurar la aplicación de este contrato los próximos años.