El gigante ferroviario francés, Alstom, ha iniciado una marcha atrás en su intento de impedir el contrato que compartía con CAF para la construcción de 146 trenes para la red de cercanías de París. La presión de las autoridades francesas ha hecho suavizar la postura de los nuevos propietarios de Bombardier que, junto con CAF, se habían adjudicado el contrato de 2.560 millones de euros. Así Alstom ha iniciado un cambio de postura ante las advertencias de los gestores ferroviarios franceses de cara a futuras contrataciones y la posibilidad de ser llevada a los tribunales si no cumple el contrato.

Bombardier y CAF se adjudicaron la oferta para la construcción de 146 trenes de cercanías para la capital francesa, pero semanas después, Alstom compró Bombardier y anunció que renunciaba al contrato por considerarlo con una oferta económica demasiado baja. Un movimiento que puso en riesgo la continuidad de un pedido que suponía para la compañía de Beasain más de 1.000 millones de facturación, la mitad de toda la carga de contratación conseguida el pasado año.

Los gestores franceses han advertido con ir a los tribunales

En cualquier caso, la dura posición de los gestores ferroviarios galos, RATP y SNCF, defendiendo la validez del contrato y exigiendo el inicio de los trabajos ha terminado por hacer que Alstom se replantee su posición. Aunque todavía no se han concretado las vías para iniciar la ejecución, Alstom ha pedido unos días para analizar el contrato. Un cambio de postura que llega después de que las autoridades francesas llegaran a amagar con “introducir una cláusula de lealtad en futuras adjudicaciones”.

Desde el principio, CAF ha mantenido una posición, en contacto con los gestores galos, quedándose a la espera y dejando la iniciativa a RATP y SNCF. Las contratadoras habían dejado claro desde el principio que no iban a permitir retrasos que afectaran a una obra que “necesaria para los ciudadanos”. Por ello, mantuvieron desde el principio la legalidad del contrato cerrando cualquier opción de marcha atrás. Además, en la reunión mantenida la semana pasada señalaron que cualquiera de las partes que no cumpliera sería llevada a los tribunales.

Fuentes de CAF han señalado que continúan analizando todas las posibilidades y no niegan lo complejo de afrontar unos trabajos que se prolongarán durante siete años de la mano de un socio con el que falta algo más que sintonía.  La empresa guipuzcoana recuerda también que todavía queda ver cómo acaban desarrollándose las cosas tras este primer movimiento de Alstom.

Un movimiento de Alstom para mantener el monopolio en Francia

Alstom, el gigante ferroviario francés quiere mantener su posición hegemónica en el país galo. Esta sería una de las causas que le ha llevado a tratar de torpedear la adjudicación a CAF, que ganó el concurso con una propuesta realizada con Bombardier antes de que esta fuera adquirida por Alstom. Este intento por dejar desierta la adjudicación indignó a los contratadores que ven como el movimiento podría retrasar el refuerzo de los servicios de cercanías.

La empresa vasca con sede Beasain se está haciendo un hueco en el país galo, donde se adjudicó un importante contrato con el operador SNCF a finales de 2019 para el suministro de 28 trenes con opción de 75 adicionales, que prestarán servicio en las líneas París-Clermont y ParísLimoges-Toulouse y por un coste de 700 millones de euros. Este movimiento podía amenazar la posición de dominio de Alstom en el mercado galo y, además, se unía a que en la adjudicación de los trenes de cercanías para París, CAF y Bombardier habían presentado una oferta mejor que la del gigante francés.