Al final, el nuevo propietario de Euskaltel, MásMóvil, ha dado con una fórmula para afrontar la inversión que requiere la fibra de la marca naranja sin perder el control, pero que permita acometer la inversión necesaria. Los financieros han diseñado una operación que deberá pasar por endeudar a Euskaltel para evitar la venta que sería 'casus belli' para las instituciones vascas y que el consejero delegado de Euskaltel, Meinrad Spenger, negó taxativamente la semana pasada. MásMóvil, según han confirmado fuentes de la empresa a 'Crónica Vasca', dividirá la red en dos partes: una, la red troncal de fibra, que será propiedad Euskaltel, y, la segunda, la conexión a los puntos de enganche en hogares y oficinas que será de la sociedad FiberCo y para la que MásMövil busca en otros fondos los socios para repartir la deuda con la que afrontar las inversiones necesarias. 

La red de Euskaltel es uno de sus principales activos, llega a más de un millón de hogares Euskadi, Galicia y Asturias, lo que da un valor extra a la empresa ya que la infraestructura puede alquilarse para que otras compañías hagan llegar sus servicios a sus clientes y paguen por usarla. En un contexto de creciente demanda de redes, esta gestión se convierte en una unidad de negocio propia. De hecho, ha sido uno de los elementos que más atractiva hacían a Euskaltel para operaciones corporativas y fue una de als cosas que acercó MásMóvil para hacerse con la compañía.

La cuestión es que la red requiere de una enorme inversión porque falta renovar la unión que va desde el tronco general a los puntos de conexión de cada hogar u oficina. Una inversión que podría rondar los 300 millones de euros, según señalaban analistas antes de verano. Los anteriores propietarios de Euskaltel, el fondo británico Zegona, plantearon una solución que pasaba por crear la sociedad FiberCo para que gestionara el conjunto global de toda la fibra. La operación era buscar un socio que, sin tener mayoría, aportara la inversión necesaria. Esa posición de minoritario fue lo que hizo imposible dar con una alternativa en un proceso que se atascaba. Y es que las inversiones públicas que permitieron desarrollar la red de fibra convertían cualquier venta de la infraestructura en una cuestión más que peliaguda en el debate político vasco. 

La operación endeuda a la compañía no a los fondos

La llegada de MásMóvil, tras la OPA por 2.000 millones de euros para hacerse con Euskaltel, reabrió este debate, aunque desde el principio sus directivos han manifestado que no venderán la red de fibra. En concreto Spenger señaló taxativo la semana pasada en San Sebastián que "de Euskaltel no vamos a vender nada, cero patatero". Y es que la operación diseñada por Más Móvil afronta la cuestión con un ejercicio de imaginación que va más allá para dar solución al problema encallado.

La fibra, la red troncal, seguirá en manos de la compañía naranja y, en cambio, la sociedad nueva FiberCo contará en sus activos solo con la unión de 'última milla', sin tener participación en la red principal. Por lo tanto FiberCo es la que  se creará para que haga la inversión que pemita conectar la red principal a los puntos en oficinas y hogares. Ese va a ser el activo que tenga la nueva sociedad en la que Euskatel tendrá un 49%.

La ingeniería financiera ha desarrollado un plan en el que se constituirá primero la sociedad al que se le dará un valor superior a la inversión necesaria que se realizará a costa de endeudamiento. El orden de los pasos en esta caso sí es importante porque una vez constituida la sociedad  para que el capital necesario sea menor y, luego, se recurrirá a crédito para realizar la inversión. Así, la operativa permitirá facturar el servicio a otras empresas de telecomunicaciones que empleen la infraestructura, mientras la deuda quedará en Fiberco y Euskaltel.