Los astilleros vascos han asegurado 7 nuevos buques en 2021, frente a los 6 contratados en 2020 y 2 en 2019. La industria naval de Euskadi encara el impacto de la crisis de la covid-19, de la huelga de transportistas y de la inflación de las materias primas con una carga de trabajo hasta finales del 2023 gracias a los nuevos pedidos. Con una cartera de 15 buques en las cinco plantas productivas vascas, el sector triplica sus nuevos contratos cerrados el año pasado respecto a 2019.

Si bien durante el ejercicio del año pasado, las empresas del sector naval vasco recuperaron su facturación un 3%, es decir, hasta los 2.852 millones de euros, en Europa el valor de nuevos contratos cayó un 78% en comparación a 2019, pasando de 22.700 millones de euros a los 4.900 millones.

Sin embargo, a pesar de la mejora, desde el Foro Marítimo Vasco (FMV), señalan que la facturación aún está por debajo de los niveles prepandemia. Así, “las previsiones de contratación para 2022 en los primeros meses del año eran favorables a una recuperación e incluso a superar los datos de 2019”, sin embargo “la situación geopolítica está generando grandes incertidumbres y reticencias en los inversores”, lamentan.

Vista parcial del astillero de La Naval, situado en el municipio vizcaíno de Sestao.

Zamakona, el astillero con mayor carga de trabajo de España

De los 13 contratos conseguidos por los astilleros vascos entre el año 2020 y el 2021, el 77% −9 buques− fue para el mercado internacional, es decir para armadores extranjeros.

En el conjunto nacional el año pasado se contrataron 23 buques (14 mercantes y 9 pesca), con cartera de 45 unidades. Además, toda la actividad de Construcción Naval Privada de España se repartió entre Galicia, Asturias y Euskadi a partes iguales. El astillero de Zamakona fue el que tuvo mayor captación de nueva carga de trabajo de todo el país, con 34.934 toneladas de registro bruto (TRB).

Por astilleros, el de Zamakona es el que suma en cartera más contratos en este momento, con 7 pedidos. Por su parte, Murueta y Balenciaga trabajan en 4 nuevos barcos cada uno.

Dos barcos construidos en los astilleros vascos de Zamakona. CV

Incertidumbre en el mercado naval europeo

La constante subida del precio de la electricidad, del gas y del petróleo, y de materiales como el acero, níquel o el aluminio de las últimas semanas, sumadas a las huelgas y problemas en las cadenas de suministro, están acrecentando la "incertidumbre y desasosiego" en los mercados de construcción naval mundial y en especial del europeo, aseguran desde el Clúster de la Industria Marítima del País Vasco.

El aumento de los costes de producción es en algunos casos de alrededor del 30%, lo que está generando la revisión de algunos contratos. Por otro lado, la incertidumbre generada por la inestabilidad de los precios y de la situación geopolítica y los retrasos en la cadena de suministros generan "reticencias en los armadores a firmar nuevos contratos" en este momento. "Esta situación nos hace reconsiderar las perspectivas de crecimiento del sector para 2022", lamentan en el FMV.