La "escandalera monumental" que denunció este jueves Alberto Terol durante la junta de accionistas en la que Amber, la SEPI y SAPA dieron un giro de 180 grados al gobierno corporativo de Indra sigue coleando. Los mercados han arrancado este viernes la sesión bursátil aplicando un duro correctivo a la tecnológica española que preside Marc Murtra. Las acciones de Indra han cerrado la jornada con una caída del 14,76% después de haber rozado el 20% de pérdidas este viernes. Los ceses del propio Terol, Enrique de Leyva, Carmen Aquerreta y Ana de Pro, que han sido aprobados con el 53,06% de los votos a favor entre los accionistas se sumaron ayer a la no renovación de Isabel Torremocha como consejera independiente y al nombramiento de Jokin Aperribay como consejero de SAPA para dejar una cúpula de Indra de solo ocho miembros y con cinco independientes menos que antes de la junta de accionistas.

El precio de asumir el control total de Indra lo está pagando Indra no solamente a nivel bursátil, también en reputación. La conformación del núcleo duro en favor de los intereses del Gobierno central ha recibido este viernes la contestación del presidente de la CNMV, que ha alimentado la rumorología en torno a la posibilidad de que el regulador fuerce una OPA sobre toda Indra por parte de la SEPI. Rodrigo Buenaventura ha admitido su "preocupación" por los cambios en Indra y ha prometido que el regulador analizará "con rigor y con premura" lo acontecido para comprobar si la SEPI tiene un control fáctico de más del 30% de Indra, pese a que sus acciones no hayan superado ese porcentaje que obliga a hacer una OPA, algo que es muy complicado probar.

El presidente de la CNMV ha adelantado que la institución va a requerir más información a lo largo de este viernes a este respecto. Entre los cambios en el accionariado, esta tarde Goldman Sachs ha aumentado su participación directa en la tecnológica española al 1,3%