Unirse al enemigo en lugar de intentar vencerle. Es el mantra que se va haciendo fuerte en los círculos directivos de las grandes compañías vascas dedicadas a la automoción ante el imparable avance de las marcas chinas en todos los frentes, también en Europa.
No es un discurso que encaje en con los vientos proteccionistas que recorren el mundo, pero los negocios siempre van un paso por delante de la política. Con el mercado de coches eléctricos aun en fase prematura, la amenaza del fin del motor de combustión deja a las empresas en un callejón sin salida, de ahí que casi se vea como una oportunidad la entrada en el continente de nuevos actores.
La multinacional CIE Automotive, cuyo presidente Antón Pradera viene mostrándose muy crítico con la política de Bruselas, ha declarado abiertamente su intención de poco a poco irse vinculando a fabricantes de eléctricos como Chery, BYD o Great Wall Motors a medida que estas compañías van instalándose en mercados clave como Europa o Brasil.
Es una estrategia a largo plazo porque de salida va a costar que el fabricante chino abra el abanico a la industria local, tanto por el bajo volumen de unidades que se montarán en estas nuevas factorías en una fase inicial como por el alto grado de desarrollo de tecnología que tiene en su mano ya el gigante asiático.
El presidente de Mondragon, Pello Rodríguez Zabaleta / EP
"Medidas ingeniosas"
Sería un concepto más de alianza como alternativa a seguir escalando la tensión comercial a base de aranceles. A esa puerta apuntaba también Pello Rodríguez Zabaleta, presidente de la Corporación Mondragon, cuestionado sobre lo que debe hacer Europa para proteger al sector, en el que el grupo cooperativo tiene firmas de referencia como Fagor Ederlan o Maier.
El nuevo presidente de la corporación señalaba además a Marruecos como palanca que está permitiendo a la automoción china, a través de factorías en el país norteafricano, ejercer "competencia desleal" a un puñado de kilómetros del continente europeo. "Nos está haciendo mucho daño, tenemos que tomar decisiones y rápido. No podemos quedarnos mirando a ver qué hacen Estados Unidos y China", decía el de Urretxu, e iba un paso más allá.
Planta de CIE Automotive
"Proteger a la industria no es solo poner aranceles. Tendrán que ser ingeniosos". En ese sentido, el presidente de Mondragon recordó que cuando las empresas vascas empezaron a entrar en el mercado chino la regulación del país impedía hacerlo bajo mayoría de capital extranjero, un límite que no se está devolviendo por parte de Europa a los fabricantes de baterías.
Recarga de vehículos eléctricos
Compartir la inversión
Precisamente sobre las baterías, en las que el proyecto más prometedor en Euskadi, Basquevolt, acumula retrasos sobre los plazos de crecimiento fijados en un principio, Rodríguez Zabaleta apuntó como posibilidad la obligación al fabricante chino de instalar su factoría de la mano de un inversor local. Un proyecto compartido a nivel de propiedad que asegure un efecto tractor positivo para la industria europea asociada a la propia batería o al coche en su conjunto.
Este jueves harán públicos sus números del ejercicio 2024 tanto CIE Automotive como Gestamp, el otro actor vasco de primera línea mundial en fabricación de componentes de automoción. Hasta septiembre la primera conservaba, por poco, números al alza mientras se espera que Gestamp deje un resultado negativo por ese delicado contexto en que se maneja el sector.
Francisco Riberas, de Gestamp, durante la junta de accionistas en el Palacio Euskalduna.
Francisco Riberas, presidente de la multinacional con sede en Abadiño, advertía hace casi dos años del peso específico que iban a ganar en poco tiempo las marcas chinas en los principales mercados y anunciaba un esfuerzo por parte de la compañía por reforzar el vínculo como proveedor de referencia con BYD, que compite con Tesla por el liderazgo mundial en unidades eléctricas fabricadas.