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2025 llega a su fin con una de las negociaciones de convenio más complejas abierta. A solo medio mes de que acabe el año y sin más reuniones a corto plazo a la vista, las conversaciones entre Tubacex y los representantes de su plantilla no han dado sus frutos, por lo que ambas partes tendrán que esperar a 2026 para retomarlas. 

Esto no solo es una prueba de que la renovación del convenio de la planta vasca del fabricante de tubos se antoja más que complicada, también supone que la plantilla de la fábrica inicie el próximo año con el salario congelado, enlazando así cinco años con esta condición. 

La negociación arrancaba el pasado mes de febrero con el principal objetivo, por ambas partes, de poder dejarla cerrada antes de finalizar este 2025 y el condicionante de dicha congelación salarial aceptada por los sindicatos en la anterior negociación, en 2021. 

Una negociación que, además, marcó precedente y resultó en 230 días de huelga y la intervención de un Gobierno vasco que medió para que finalmente la plantilla, con el fin de evitar un ERTE, aceptase la congelación salarial para sus próximos cuatro años. 

La jornada laboral, a debate

Partiendo de este punto, que ha supuesto el bloqueo de las conversaciones en los últimos meses, son muchas las opciones que ambas partes han sugerido en busca a facilitar un acuerdo. La última propuesta de la empresa pasa por una única paga de 1.500 euros y por referenciar los salarios al IPC.

Una medida que desde el comité, aunque piden que esta subida vaya ligada de una subida porcentual, valoran y comparten. Por lo que el que hasta ahora había sido el punto más crítico de esta negociación pasa ahora a un segundo plano; y esa posición la adopta la jornada laboral. 

Según confirman fuentes sindicales, la compañía habría puesto sobre la mesa un aumento de la jornada laboral; algo que desde la parte social rechazan contundentemente: "Ni un día, ni dos, ni tres, ni un minuto siquiera. No contemplamos, bajo ningún concepto, el aumento de jornada en esta negociación".

A ello, y como punto innegociable, se le suma la congelación del complemento de ajuste, ante la que la parte sindical propone una alternativa que pasa por llevar la media de ese concepto a cada nivel salarial y consolidarlo en las tablas.

Ambos asuntos son, como indica la parte social, inamovibles; y condicionantes para que, una vez concretados con la dirección de la compañía alavesa, se abran a variar sus pretensiones iniciales. 

Trabajador de Tubacex Tubacex

Otras reivindicaciones

A estos puntos se les suman otros como el rechazo al relevo nocturno los domingos, a los días adicionales 'en blanco' o temas sociales como el pago de matrículas para el aprendizaje de euskera e inglés, rehabilitadores, masajistas y psicólogos a disposición de la plantilla o la ampliación de la opción de retorno en caso de excedencias...

Propuestas y reclamaciones sobre la mesa, ambas partes, con el mismo objetivo: dejar finalizada la negociación antes del fin de 2025, objetivo que no ha podido cumplirse. Todo ello en un contexto de debilidad para el sector que ha provocado que, a pesar de que el beneficio del fabricante de tubos en los nueve primeros meses haya aumentado un 17,5% más que el obtenido en el mismo periodo del año pasado, las ventas hayan caído un 7,6% hasta septiembre -hasta los 525,9 millones de euros-.

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