Juan Corrales Garavilla, a la izquierda, se mantiene en la gestión de la histórica firma de conservas que comercializa Isabel / E Press
Qué bien, qué bien... Euskadi atrae inversiones de los herederos de las conservas Isabel
La saga familiar de Conservas Garavilla sigue en la gestión de la histórica compañía, ahora en manos extranjeras, y amplía el imperio empresarial con origen en un pequeño negocio de Elantxobe
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Hay un libro escrito hace ya unos años, 'Las familias de las conservas', con prólogo de Rafael Louzán como presidente de la Diputación de Pontevedra (ahora dirige la federación española de fútbol), que ilustra bien las conexiones entre el País Vasco y Galicia para tejer un potente sector conservero a orillas del Atlántico.
Se presentan en este extenso trabajo una treintena de familias que han servido de motor para el desarrollo de esta actividad en la comunidad autónoma gallega, entre ellas varias de origen vasco como los Garavilla.
La historia del imperio conservero de los Garavilla, dueños de marcas como Isabel o Cuca, se inicia a finales del siglo XIX bajo el impulso emprendedor de José Garavilla Quintana.
Descendiente de una familia riojana instalada en Lekeitio que ya había dado pasos en el negocio conservero, Garavilla Quintana echó a andar su propia sucursal cerca, en Elantxobe, dando inicio a la larga saga familiar agrupada bajo el apellido Garavilla que, varias generaciones después, empieza a difuminarse en una compañía ya bajo control del capital extranjero.
Productos Isabel de Garavilla
La emblemática cancioncilla
En la gestión sigue hoy Juan Corrales Garavilla, descendiente de los fundadores por parte materna, aunque el 100% de la propiedad pertenece a la italiana Bolton.
Conservas Garavilla inicia formalmente su actividad industrial en Bermeo en torno a 1920 y los documentos apuntan a que lo hizo en una de las factorías más desarrolladas del momento.
Estanislao Garavilla Landeta, hijo del fundador, heredó el bastón de mando antes de la guerra civil y fue el alma mater, junto a su hermana María, de la expansión de la empresa a todos los niveles a lo largo del pasado siglo.
Foto de la inauguración de la fábrica en Bermeo de Conservas Garavilla publicada en el libro 'Las familias de las conservas'.
Es en esta fase en la que ancla su semilla Isabel, el emblema del grupo por su famosa cancioncilla publicitaria. Según esta publicación, fue en 1961 cuando se produce el giro a nivel comercial y cuando se adopta oficialmente la marca Isabel como bandera principal.
A partir de 1967 es cuando se inicia esa intensa campaña publicitaria que da lugar al conocido eslogan con el que crecieron varias generaciones.
Y de la mano del ciclo económico llega la inversión en tecnología, en buques y las implantaciones fuera del País Vasco (Galicia y Canarias) e internacionales (Ecuador o Marruecos). A mediados de la década de los años 70 el grupo rondaba los 1.700 trabajadores, recoge un estudio de Eusko Ikaskuntza.
Antes, empujado por la guerra, Garavilla Landeta había intentado hacer prosperar una sucursal en Filipinas y había viajado por Japón y Estados Unidos. Un auténtico pionero de la internacionalización hace casi un siglo.
Garavilla es parte ahora del grupo italiano Bolton, un gigante con más de 10.000 trabajadores
Saltos de la propiedad
El salto del blanco y negro al color precipitó los cambios accionariales. Hubo una primera ampliación que dio entrada al Banco de Bilbao, origen del BBVA, y a finales de los años 80 la empresa terminó en la Bolsa, aunque años después, ya en el nuevo siglo, la familia recuperaría el 40% en manos del banco para hacerse de nuevo con toda la propiedad.
El control local duró poco y desde hace unos años la consevera está completamente en manos de la multinacional italiana del sector Bolton, aunque la familia se mantiene al frente del timón con Juan Corrales, ahora a través de Tri Marine.
Al magen del emporio del pescado, el apellido Garavilla ocupó titulares en los años de plomo a raíz del secuestro por ETA en el otoño de 1980 de José Garavilla Legarra, que progresivamente iba asumiendo las funciones de mando de su padre.
Se atribuye a este suceso una de las primeras manifestaciones populares públicas en Euskadi en contra de la banda terrorista: un par de miles de personas salieron a las calles de Bermeo, según informaron varios medios, para exigir su liberación, que se produjo unos días después. Ocho años más tarde José Garavilla sufrió lesiones leves al estallarle un paquete bomba enviado a su domicilio.
Retrato de José Garavilla Quintana, impulsor de Conservas Garavilla, aun presente hoy en la web de Isabel
La saga continúa
¿Qué fue del resto de los Garavilla? La saga es amplísima, como lo es también la red de inversiones empresariales que han ido brotando del patriarca de raíces riojanas.
La familia cuenta con varias sociedades con Dularra a la cabeza, con inversiones muy repartidas por sectores, aunque en general se ha mantenido una tendencia a la participación en negocios pesqueros y agrícolas. Uno de sus proyectos de mayor dimensión es la actual Citri&Co, líder europeo en cítricos, surgida por la fusión de Rio Tinto, de los Garavilla, y Martinavarro.
José Garavilla Legarra falleció antes de la pandemia pero sus hermanos mantienen el pulso inversor de la familia.
Su hermano Estanislao, presidente de Conservas Garavilla cinco años, justo antes de la entrada de Bolton en 2015, acaba de lanzar, a través de Esbeli, la sociedad de esta rama familiar, una nueva sociedad de inversión con domicilio en Bilbao.
Y otro hermano, Juan Garavilla Legarra, abrió en diciembre otro vehículo similar para invertir en empresas, también con sede en Bilbao, en el que participan varios herederos de la siguiente generación.