Son muchas las compañías que miran a los sectores aeronáutico y aeroespacial como nueva alternativa, dado su desarrollo positivo, a la hora de diversificar riesgos y explorar nuevos mercados.
Son en especial, tal y como este medio repasó hace unas semanas, las empresas dedicadas al sector de la automoción -ahora mismo atravesando una situación delicada derivada por la crisis del sector a nivel europeo- las más numerosas, pero no las únicas.
Otra de ellas, en este caso del sector del metal es Tubacex, que ha localizado en estos sectores una oportunidad de crecimiento enfocada, eso sí, en la integración como idea troncal para su posicionamiento diferencial. "Integración de conocimiento metalúrgico, capacidades de fabricación y servicio técnico; en suma, control de la cadena de valor desde el diseño del material hasta su desempeño en aplicaciones críticas", apuntan desde la compañía.
Y es que la firma vasca, indican, opera bajo un sistema de producción "plenamente integrado, con capacidad propia desde la acería y procesos de extrusión y acabado, lo que aporta trazabilidad, flexibilidad para coladas especiales y capacidad de respuesta en plazos exigentes". Algo que, en el sector aeroespacial, "donde la repetibilidad y el control de proceso valen más que cualquier eslogan", esa arquitectura industrial es una ventaja estructural.
Trabajador de la planta de Tubacex en Oklahoma
Apuesta por los motores aeronáuticos
Todo un engranaje de producción que se ve materializado dentro de este sector en la apuesta de la compañía de Josu Imaz en los motores. Precisamente esta misma semana se conocía la ampliación del acuerdo ya existente entre Tubacex e ITP Aero, que ampliaba y detallaba su colaboración en varios programas clave de motores aeronáuticos.
Todo ello a través de Salem, la compañía del grupo en EE. UU. especializada en tubing de precisión, que, con esta ampliación del acuerdo, refuerza ese papel como proveedor estratégico para plataformas actuales y de nueva generación donde el valor se crea “desde el diseño del material en el laboratorio hasta el rendimiento en el motor”, apuntan desde la compañía.
Apuesta por EE.UU.
La compañía ha dejado en numerosas ocasiones clara su apuesta por el país norteamericano, que se ha materializado con numerosos proyectos en él, como el también detallado en este medio, megaproyecto por la descarbonización en Dakota del Norte.
En este caso, y precisamente por la fortaleza de este país en el sector, Estados Unidos actúa como hub operativo para el negocio aeroespacial, desde donde "aporta décadas de especialización en tubing sin soldadura de acero inoxidable y aleaciones de alto contenido en níquel, un activo que Tubacex ha ido consolidando como base industrial y logística cercana a los grandes clientes norteamericanos", insisten.
Todo ello apoyada además por una segunda planta relevante en Durant -Oklahoma- y una red de centros de servicio con stock, procesado y soporte técnico. Desde esa base, el grupo suministra materiales avanzados en forma de tubos grandes aeronáuticos y espaciales, además de soluciones de alta integridad para nuclear.
"Ahora bien", matizan desde Tubacex, "sería un error interpretar este posicionamiento como una historia únicamente americana”. La ventaja competitiva, remarcan, se cocina en origen: Euskadi.
Y es que Tubacex mantiene una red de laboratorios y centros de investigación orientados a ensayos mecánicos, metalográficos y de corrosión, y cuenta con un laboratorio avanzado en el Energy Intelligence Center (EIC), en Bizkaia, que actúa como nodo de innovación para desarrollar soluciones avanzadas y transferir competitividad al negocio industrial.
"En un sector donde certificaciones, trazabilidad y validación de materiales son parte del producto, esa infraestructura de I+D es parte del billete de entrada a esta selecta nómina de proveedores", concluyen.
