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Primeras medidas adoptadas por la parte sindical de Tubos Reunidos después de que la semana pasada el fabricante de tubos anunciase un ERE en sus plantas de Trapaga y Amurrio. 

Según ha anunciado el comité de empresa, los trabajadores de la planta de Amurrio están convocados a dos paros de 24 horas, uno el día 9 de febrero -día en la que la empresa informará a los comités de empresa de esta planta y de la de Trapagaran la dimensión definitiva del ERE-, y el 13 febrero -fecha para la que está prevista una reunión con Gobierno vasco y Diputación de Álava-.

Un encuentro que estaba solicitado, según confirman fuentes sindicales desde el pasado mes de diciembre "dada la delicada situación que atraviesa el fabricante de tubos alavés", pero que no había tenido lugar. Finalmente, dada la dimensión que el ERE podría dejar en ambas plantas, se ha convocado para el viernes 13 de febrero en Vitoria una reunión con representantes de la Diputación de Álava y del Ejecutivo". 

Unos paros que no tendrán la misma dimensión en sendas plantas pues mientras que en la planta de Álava el comité ha acordado un parón de dos días, el comité de la planta vizcaína ha rechazado esta propuesta -siendo aceptada solo por ESK y LAB-. 

Además, se ha acordado que sea ELA -dada su representación en las plantas vascas- el sindicato que encabece la comisión de negociación del ERE. 

Planta de Tubos Reunidos Tubos Reunidos

Las dimensiones del ERE

El pasado viernes, 30 de enero, la compañía anunció un ERE para sus plantas de Amurrio y Trapaga. Una medida que detallará a la parte social el próximo 9 de febrero en un encuentro convocado para "presentar y explicar las medidas del Plan de Viabilidad que afectarán a cada una de las plantas" -entre ellas un ERE-; medidas motivadas por la 'delicada' situación que la compañía atraviesa desde hace años. 

Estas serán el colofón final de una serie de decisiones que la dirección ha tenido que ir tomando en los últimos meses dada la importante caída de producción que ha experimentado. En julio, la dirección activó un ERTE en la planta de Amurrio entre el 1 de septiembre y el próximo 28 de febrero, que afecta a 848 trabajadores de los 959 que forman parte de la fábrica vasca de tubos. 

Meses más tarde, la compañía anunció la paralización temporal de la actividad en su planta de Texas, Estados Unidos, por la incidencia que habían tenido los aranceles impulsados por Trump en el sector del metal. 

Y este pasado jueves se conocía la decisión del hasta ahora presidente no ejecutivo, Josu Calvo, de abandonar su puesto "por decisión propia" ante "el aumento considerable de la dedicación que requiere Tubos Reunidos y que le impediría desempeñar el cargo en las condiciones de excelencia y compromiso que exige el buen gobierno corporativo".

Con la medida anunciada este viernes, la compañía busca, tal y como ha indicado, "la viabilidad y mantenimiento de la actividad industrial sostenible y del empleo asociado, con el menor impacto social posible". Todo ello motivado "ante la compleja situación económica y el contexto internacional actual de los mercados".

Será, por tanto, Joaquín Fernádez de Piérola, nuevo presidente no ejecutivo de la compañía, el que tenga que afrontar esta nueva etapa sobre un contexto especialmente delicado. 

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