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La energía eólica offshore ha emergido como una nueva alternativa en la comunidad ante las dificultades de desarrollo de otros tipos de energía renovables, en especial la eólica onshore. 

El efecto en la avifauna de esta última y las escasas posibilidades de ubicación -dada la cartografía de los territorios vascos- están motivando el rechazo, por parte de las instituciones, a la instalación de aerogeneradores en tierra vasca; así, y motivada por el éxito del prototipo Demosath, ubicado en la zona de pruebas de Bimep en Armintza, la energía eólica marina se posiciona como una alternativa óptima. 

De hecho, el propio Gobierno vasco lo refleja así en su hoja de ruta energética para 2030: "En el ámbito de energía se identifican como prioritarias ocho áreas estratégicas en la estrategia de desarrollo tecnológico e industrial Energibasque: en el ámbito de la energía eólica, destacan las tecnologías para offshore flotante, componentes de gran potencia y sistemas de digitalización", marca. 

Y va más allá, porque en su famoso Plan de Industria 2030 incluye como Proyecto transformador el llamado Errota Berria. Sin todavía muchos detalles más se trataría de un proyecto de liderazgo privado con apoyo público cuyo objetivo sería crear un ecosistema industrial especializado en grandes componentes como monopiles, estructuras floating, cableado submarino y buques de operación, integrando capacidades tecnológicas y productivas dispersas en una oferta coordinada y competitiva. 

Molino flotante de Saitec en Armintza

La apuesta de Saitec

En este marco, tal y como confirma a Crónica Vasca el Basque Energy Cluster, la ingeniería vizcaína Saitec liderará una gran propuesta, conformada por otras más de 15 compañías, de Proyecto Transformador. Una propuesta enmarcada en la eólica marina flotante y enfocada en el diseño y fabricación de las plataformas que la permiten, que nació el pasado mes de diciembre y que ya ha sido presentada al Gobierno vasco. Por el momento, señalan, están pendientes de respuesta. 

"Un plan ambicioso", recalcan, "que supondría dar un paso más o abrir fases posteriores al prototipo ya instalado en Armintza". Cabe recordar que recientemente el primer aerogenerador flotante en aguas vascas cumplió su ciclo inicial de dos años, en los que la plataforma de hormigón sobre la que se sostiene el aparato -la gran clave del proyecto- ha resistido como se esperaba a estas condiciones más adversas, llegando a sortear sin mayores contratiempos olas de más de 10 metros.

Este nuevo proyecto engloba toda una serie de iniciativas entre las que destacan inversiones productivas y de I+D, todo ello enfocado hacia la alternativa offshore. Alternativa que se ha posicionado como una oportunidad verdaderamente rentable, y es que según el clúster vasco de la energía, si este subsector se desarrollase en los próximos años, podría suponer un importante impacto tanto de ingresos como de creación de empleo, estimado hasta en 8.000 puestos de trabajo de ahora a los próximos 15 años". 

Una apuesta que además ha sido bien estudiada por el Basque Energy Cluster, desde donde aseguran que llevan trabajando en el desarrollo de la energía eólica marina más de cinco años. 

"Hay un colectivo de empresas que ven una oportunidad en el mercado emergente de la eólica flotante. Nosotros hemos hecho una estrategia tecnológica, porque hay que desarrollar la competitividad de las empresas vascas en este sector. Creemos que es una oportunidad para las propias compañías que están emergiendo y para las que desarrollan su trabajo en el sector eólico terrestre, que por el tipo de tecnologías que con las que cuentan, tienen la oportunidad de desarrollar estos servicios", concluyen. 

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