Con en torno a 200 empleados, la plantilla de Castmetal en Vitoria encadena desde este lunes su tercera semana de huelga indefinida.
Los trabajadores de la planta dedicada a la fundición y mecanizado de componentes de acero, antigua Aranzabal y posteriormente Novacero, piden la actualización de su convenio, caducado desde el 1 de enero de 2025.
"Llevamos desde el 1 de enero de 2025 arrastrando una deuda del convenio anterior que ya ha sido denunciada y juzgada y que hemos ganado. En todo este recorrido la empresa nos ha chantajeado: si lo judicializábamos se paralizaría la negociación del nuevo convenio", explica Jesús Hernando, presidente del comité.
La paralización de dicha negociación es lo que ha llevabado, apunta, a la plantilla a convocar una huelga indefinida desde hace tres semanas, además de una concentración que ha tenido lugar este miércoles frente al Parlamento vasco.
El suelo congelado desde enero
Los salarios explica, están congelados desde principios de este año; salarios que, piden, se ajusten a la subida del IPC, "ajuste que a la empresa solo le supondría unos 300.000-400.000 euros al año".
Además, piden otras mejoras como en quinquenios, antiguedad o nocturnidades, "la empresa se escuda en que las condiciones están dentro del convenio provincial, cuyos sueldos son muy bajos", detalla.
"Pero sobre todo pedimos respeto, porque no se están respetando los derechos laborales. Hay modificaciones en el calendario, en los puestos de trabajo, en los turnos... Cosas que ha costado mucho conseguir y no lo queremos perder", insiste Hernando.
Desde la dirección, confiesa el presidente del comité la respuesta a esta demanda es "que no pueden más", sin embargo Hernando asegura que la planta, que pertenece al grupo francés SAFE, ha tenido cuatro millones de beneficios en 2024.
Además apunta a que la convocatoria de esta huelga indefinida coincide con la intención de la cúpula de la planta de implantar un turno más -el de fin de semana- ante la creciente demanda de pedidos.
