La planta principal de Talgo en la localidad alavesa de Rivabellosa que cuenta con 750 trabajadores

La planta principal de Talgo en la localidad alavesa de Rivabellosa que cuenta con 750 trabajadores L. Rico Efe

Empresas

Los sindicatos de Talgo convocan paros por los salarios y abren otro frente al equipo de Jainaga

CSIF, CCOO y UGT llaman a parar tres días, dos en abril y uno en mayo, durante dos horas tras no lograr avances para la subida salarial de 2026

Talgo confirma las primeras contrataciones en la planta de Álava de la mano de Jainaga

Publicada

Pocas semanas después de que José Antonio Jainaga confirmara inversiones importantes, contrataciones y proclamara su interés en "reconstruir la imagen" de Talgo, los sindicatos de la compañía mueven ficha.

El comité intercentros que componen CSIF, CCOO y UGT llaman a paros de dos a horas por turno los días 8, 15 de abril y 6 de mayo después de que, según denuncian, no haya prosperado su propuesta de subida salarial para 2026.

Hay que recordar que en pleno proceso de cambio de manos de la mayoría de la propiedad las centrales ya avisaron con concentraciones y protestas por la no compensación por objetivos correspondientes a 2024, lo que ya supuso una merma salarial que se ha repetido por segunda vez tras un 2025 con pérdidas de 100 millones.

Sin embargo, finalmente las centrales optaron por dar un voto de confianza para facilitar la llegada del equipo de José Jainaga y optaron por guardar temporalmente la pancarta en el cajón.

jainaga

jainaga Cedida

Nueva etapa con inversiones

Ahora que el futuro de la compañía ferroviario está más o menos encarrilado, los sindicatos denuncian que la plantilla está "cansada" y con un nivel de exigencia que "aumenta constantemente".

Hay que recordar que el convenio de la compañía terminó el año pasado, aunque incluye cláusula de mantenimiento hasta que se firme uno nuevo, y en ese sentido ha habido ya una propuesta desde la parte sindical para la subida salarial que la dirección "ha mostrado poco interés en negociar".

Los paros suponen un aviso de que el clima laboral puede torcerse ahora que el futuro del proyecto y la actividad industrial parecen a salvo de la mano de los nuevos inversores.