Instalaciones de Altos Hornos de Vizcaya publicada en el archivo del Ayuntamiento de Sestao / Ayto Sestao

Instalaciones de Altos Hornos de Vizcaya publicada en el archivo del Ayuntamiento de Sestao / Ayto Sestao

Empresas

Treinta años del adiós de la mítica Altos Hornos: el fin de la era dorada de la industria vasca

Este verano se cumplen tres décadas del cierre definitivo de la empresa más emblemática de Euskadi, símbolo de un pasado de hierro esencial en el desarrollo económico y social

Tubos Reunidos y dos comarcas castigadas que buscan retener su alma industrial

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El cierre definitivo de Altos Hornos de Vizcaya en 1996 fue el gran símbolo de la reconversión industrial. La confirmación (pocos años antes morían los Astilleros Euskalduna) del inicio del fin de una época de crecimiento económico exponencial en España con Euskadi como motor.

El óxido y el hierro han dejado paso a la sociedad de la tecnología, los servicios y el turismo. El horno alto María Ángeles, el que resistió como corazón de la factoría hasta el final, sigue aun en pie en Sestao y puede visitarse en las rutas guiadas que organiza el ayuntamiento para dar a conocer el legado industrial de la zona.

Una zona, la Margen Izquierda, que asiste hoy a la que puede ser la crisis final de otra histórica, Productos Tubulares (Tubos Reunidos) y aguarda casi con resignación la reactivación empresarial de lo que hace no tanto era La Naval.

Alto horno de Altos Hornos de Vizcaya aun en pie en Sestao

Alto horno de Altos Hornos de Vizcaya aun en pie en Sestao

Los hornos de Barakaldo...

Por el camino han quedado otras fábricas míticas como la Balco, pero echando la vista atrás no hubo una que brillara tanto como Altos Hornos, que lucen hasta en la popular bilbainada 'Bilbao y sus pueblos' junto al puente colgante, las sardinas de Santurce y la aristocracia de Neguri.

Altos Hornos de Vizcaya, a caballo entre Barakaldo y Sestao, se puede considerar de hecho la empresa vasca más grande de la historia si se comparan número de trabajadores que desempeñan su labor en Euskadi y se deja al margen el Grupo Mondragon.

Superó de largo los 10.000 obreros y diversas fuentes dan una cifra en torno a 14.000 en su época de esplendor al final de la década de 1960.

Su recorrido incluyó el desarrollo de actividad industrial también fuera de Euskadi, la más significativa en Sagunto donde se acabó constituyendo Altos Hornos del Mediterráneo.

Imagen antigua con los Altos Hornos al fondo

Imagen antigua con los Altos Hornos al fondo

Un imperio de acero

La que fue referente también del crecimiento industrial de España durante el siglo XX nació en 1902 al fusionarse varias grandes siderúrgicas de la zona surgidas unos años atrás al calor del desarrollo de la minería para la extracción de hierro.

Eran Altos Hornos de Bilbao, la más antigua impulsada por la familia Ybarra a mediados del siglo anterior, La Vizcaya, cuya fundación se atribuye a Víctor Chávarri, y La Iberia, de capital guipuzcoano proveedora de la anterior.

La fusión y el nacimiento formal de Altos Hornos de Vizcaya se produce en pleno boom económico de Bilbao y Bizkaia como eje de negocios, comercial y bancario en el norte de España.

Altos Hornos vivió su etapa dorada en las décadas de 1950 y 1960

Altos Hornos vivió su etapa dorada en las décadas de 1950 y 1960

Impacto social

El propio desarrollo de Altos Hornos generó una ola expansiva alrededor que modificó por completo el entorno de la margen izquierda de la ría. Hay decenas de documentos y trabajos sobre la urbanización para el alojamiento de trabajadores, el desarrollo del transporte incluso proyectos para nuevos servicios sanitarios específicos para atender sucesos en la fábrica.

Impulsada por el florecimiento de industrias cercanas como la mencionada Babcock Wilcox, en un ecosistema que alentó la llegada en masa de trabajadores de otros territorios de España, Altos Hornos quedó encumbrada como emblema empresarial del país ya antes de la guerra.

Tras un periodo marcado por la conflictividad, las huelgas y tras el golpe franquista que dio lugar a la guerra, en la que acabó sirviendo de motor para el ejército sublevado, llegó a partir de los años 40 el verdadero punto de inflexión de la compañía de la mano del proteccionismo de la dictadura.

El último horno alto se apagó en 1995 y la empresa cerró en 1996 / patrimonio industrial vasco

El último horno alto se apagó en 1995 y la empresa cerró en 1996 / patrimonio industrial vasco

Los años 50 y 60 fueron de continua expansión, la sociedad incluso asumió nuevos negocios fuera del País Vasco, hasta llegar a esa cota de 14.000 obreros directos (unos 40.000 sumando indirectos) en torno a 1970.

Empieza ya en ese momento a intuirse la crisis industrial que daría paso a la reconversión, el cuestionado proceso dirigido por el Gobierno central en la década de 1980 para dar con una salida a la crisis global del acero.

La compañía acabó en varias fases en manos del Estado para quedar ya condenada a comienzos de los años 90, cuando se produce (en 1992) la histórica Marcha del Hierro de trabajadores de la siderurgia de varias zonas de la cornisa norte hasta Madrid.

La ACB, de ArcelorMittal, en Sestao

La ACB, de ArcelorMittal, en Sestao

El último horno se apagó en 1995 y el cierre formal de la sociedad se produjo en el verano de 1996, aunque de la empresa siderúrgica pública (CSI) brotó Aceralia, que tras diversas fusiones luego se convertiría en Arcelor.

La Acería Compacta de Bizkaia (ACB), ahora de ArcelorMittal, se considera la sucesora de los Altos Hornos. Además del mencionado horno alto como reclamo turístico hay espacios y edificios rehabilitados que fueron ocupados por otras empresas y maquinaria que decora algunos espacios públicos. Aun así, del legado de Altos Hornos es imposible hacer inventario: ni la historia ni el alma económica actual de Euskadi se entienden sin Altos Hornos de Vizcaya.