Guillermo Ruiz-Longarte, en una asamblea del Athletic

Guillermo Ruiz-Longarte, en una asamblea del Athletic

Empresas

Ruiz-Longarte, el financiero del 'milagro' económico en el Athletic y en Tubacex

Cerebro de la compleja contabilidad asociada al macropedido de la empresa de tubos en Oriente Medio, el bilbaíno ha sido anunciado como renovación estrella por parte del equipo directivo de Jon Uriarte en el Athletic

"Hay que tener un plan financiero antes de abordar un pedido como el de Abu Dabi"

La guerra de Irán añade incertidumbre a Tubacex por el bloqueo de Ormuz

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Hace unos meses Guillermo Ruiz-Longarte, tesorero de Jon Uriarte, presentaba las cuentas del Athletic para 2025-2026: casi 200 millones de euros en ingresos, el doble que cuatro años atrás, y un resultado neto positivo impensable hace poco tiempo.

El 'milagro' es parte de un proceso global que conecta lógicamente con la buena marcha deportiva y la disputa de competiciones europeas, pero es evidente el papel del financiero bilbaíno.

Hombre fuerte del equipo de gestión de Uriarte (hay que recordar la importancia que ha dado el presidente en este primer mandato a 'los dineros'), la propia candidatura (la única por el momento) ha anunciado hace unos días en sus redes sociales la continuidad de Ruiz-Longarte si el proyecto se alarga cuatro años más.

Con un balance global más que positivo en su primer mandato, el momento actual del club no es el mejor en lo deportivo y se han conocido también bajas sensibles en la directiva, por lo que el mensaje de la continuidad del tesorero tiene un valor significativo justo cuando se abre el periodo para conocer si habrá quien dispute a Uriarte el bastón de mando en Ibaigane.

Ruiz-Longarte saluda a Jon Uriarte en una asamblea del Athletic

Ruiz-Longarte saluda a Jon Uriarte en una asamblea del Athletic

Mirando a Ormuz

Guillermo Ruiz-Longarte tiene fuera del Athletic una carrera sólida en la empresa Tubacex, a la que accedió en 2000 tras una etapa previa como consultor.

En su puesto actual de director financiero cubre un flanco clave para la compañía que además coge tintes especialmente delicados en esta coyuntura tan compleja en Oriente Medio, donde Tubacex se juega ahora mismo su pedido central, en concreto en Abu Dabi, y también sus últimas grandes inversiones millonarias.

Ya antes del estallido de la guerra en Irán, el CFO explicaba la importancia de contar con un plan económico específico para evitar disonancias en las cuentas ante un macrocontrato tan complejo, en principio de 1.000 millones pero ampliable en función de las necesidades de la energética local Adnoc.

Ruiz-Longarte (Tubacex), a la derecha, en un foro de LKS-Next

Ruiz-Longarte (Tubacex), a la derecha, en un foro de LKS-Next

La cosa es que, dada la magnitud del contrato, se establece una horquilla temporal de muchos meses para que el cliente recoja el tubo finalizado, lo que genera una descompensación entre el fuerte gasto inicial (en la nueva planta, en traslados, producción...) y lo que se ingresa.

Para cubrir ese gap se dispone de la herramienta contable del derecho de cobro, que muy resumidamente y sin tecnicismos permite adelantar la recepción de ingresos en las cuentas aunque Adnoc no solo no haya pagado, sino que ni siquiera haya recibido el tubo.

Tubacex ha invertido en una planta nueva en Abu Dabi

Tubacex ha invertido en una planta nueva en Abu Dabi

El proceso es mucho más complejo y requiere también de un importante esfuerzo técnico para el seguimiento del tubo, cuya producción se inicia en Amurrio y viaja hasta Abu Dabi en barco para su finalización y su entrega.

En ese punto, además, la compañía alavesa vive con máxima incertidumbre estos días la situación en el estrecho de Ormuz, que condiciona enormemente la logística de su principal pedido y amenaza con penalizar el volumen de trabajo en sus plantas vascas.