Trabajador de Tubacex

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Tubacex ofrece blindar al menos 7 años la actividad de las plantas vascas en el acuerdo por el convenio

Tubacex ha lanzado una última oferta al comité que incluye el compromiso de mantener en las plantas vascas el 80% de la producción ligada al contrato con ADNOC

La crisis de Oriente Medio añade incertidumbre a Tubacex y frena la negociación del convenio

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El próximo viernes se cumple la fecha límite que la dirección de Tubacex ha marcado al comité para posicionarse en torno a la última oferta lanzada en el marco de la negociación del convenio.

Esta se propuso el pasado martes al comité del fabricante de tubos alavés e incluye un compromiso que blindaría y garantizaría la producción en las plantas vascas de Llodio y Amurrio ante el complejo contexto que la economía global atraviesa. Tanto es así que, tal y como señaló este medio hace semanas, la situación en Ormuz está complicando la posición de Tubacex hasta tal punto que se ha barajado tomar medidas de suspensión temporal de la actividad.

La última propuesta está ligada al pedido para ADNOC. Un macrocontrato que, excepto la fase final que se lleva a cabo en Abu Dabi, se está produciendo en las plantas vascas, impulsando así el mercado exterior de la firma vasca en Oriente Medio hasta alcanzar, según los últimos datos, el 44% de las ventas.

Así, con el fin de garantizar el contrato y la actividad en las plantas vascas ligada al mismo, esta última propuesta de la dirección incluye el compromiso de mantener al menos el 80% de la producción ligada al contrato con ADNOC, la petrolera estatal de Emiratos Árabes Unidos.

Esto, teniendo en cuenta que el acuerdo entre ambas partes se firmó en 2022 y tenía una vigencia, apuntaron en su día, de diez años; vendría a ser, al menos, unos 7 años de trabajo garantizado en Euskadi.

Subida salarial y mantenimiento de la jornada laboral

Este es un compromiso que la dirección lanza a la parte social en el marco de la renovación del convenio como muestra de la voluntad de mantener la solidez del proyecto industrial en Euskadi y como complemento a su plataforma por el convenio.

En concreto, la propuesta de la dirección pasa por una vigencia de cuatro años -2025 a 2029- e incluye subidas salariales anuales del IPC+0,5% cada año, para los próximos tres.

Incluye además una subida retroactiva del 4,65% correspondiente a 2025 y una paga de 2.000 euros. Proponen, además, mantener la jornada laboral tal y como está estipulada actualmente, 1.656 horas, así como el contrato relevo para los años 2025-2029, con fijeza para los relevistas, y el compromiso de mantener una plantilla de 603.

Cabe recordar que su negociación arrancó hace ya un año y tiene como principal objetivo, al menos por la parte sindical, descongelar unos salarios que llevan congelados seis años, tras la congelación salarial aceptada por los sindicatos en la anterior negociación, en 2021.

Durante estos meses el proceso de negociación se ha visto sacudido tanto por los famosos aranceles de Trump, como por el conflicto recinetemente abierto en Oriente Medio -ambas crisis que afectan directamente a Tubacex-, así como por la protestas convocadas en los últimos meses, precisamente ante la paralización de la negociación.

Últimos resultados

Una negociación que se enlaza con el delicado contexto que atraviesa el sector en general y Tubacex en particular, especialmente afectada por los aranceles de Trump y el cierre del etsrecho de Ormuz, lo que hace inviable el envío del material producido. Situación que ha provocado que la dirección ponga encima de la mesa la posibilidad de adoptar medidas conyunturales para adaptarse a la demanda.

Medidas que ya estarían siendo implementadas por sus competidores directos como Alleima y Tenaris.

El beneficio neto del fabricante de tubos alavés alcanzó en 2025, 15,9 millones de euros, un 30,5% menos que los casi 23 millones alcanzados el año anterior, 2024; y ya permitía hacerse a la idea de qué manera los aranceles habían impactado en el negocio. Todo ello sin tener en cuenta todavía los efectos del conflicto en Oriente.