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Empresas

La energía se suma a los factores que impulsan a las empresas vascas a invertir en otras comunidades

La disponibilidad energética se suma al absentismo, los costes laborales y la conflictividad como factores que influyen en la elección de Euskadi como destino a invertir

Las obras de ampliación de la subestación de Mercedes empezarán "de manera inminente"

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El absentismo, la conflictividad laboral y los costes laborales llevan años estando en el foco de patronal y empresarios a la hora de invertir en Euskadi.

Uno de los últimos ejemplos ha sido el de Vidrala, que recientemente anunciaba una inversión de 180 millones de euros en su planta de Caudete, en Albacete, que incluía la renovación de uno de sus hornos y la ampliación de las infraestructuras eléctricas.

Una inversión que hacía la firma vasca motivada, tal y como reconocía su CEO, Raúl Gómez, en un encuentro con periodistas, por la competitividad en el frente laboral, apuntando al absentismo y la conflictividad laboral como elementos que se han tenido en cuenta a la hora de invertir en Castilla-La Mancha.

Tercera tasa de absentismo más alta a nivel nacional

Euskadi cerró 2025, según datos del INE, con una tasa de absentismo del 8,8%. Tasa por encima de la media nacional -7,1%- que impulsan a la comunidad a tener la tercera tasa más elevada de todo el país.

Como viene siendo habitual, la Industria se posicionó de nuevo como el sector con mayor tasa de absentismo, al alcanzar una tasa del 9,5% y posicionarse, en este caso, como la cifra más elevada del mapa nacional.

A este le siguen el sector servicios, con una tasa del 8,9% y la construcción, con un 5,7%, haciéndo que por delante de Euskadi, en materia de absentismo, solo se posicionen Canarias -con un 9,1%- y Cantabria -con una tasa del 8,9%-.

Trabajadora de industria

Trabajadora de industria Europa Press

Los costes laborales baten récord

Al elemento del absentismo se le suma el de los costes laborales, que continúan creciendo exponencialmente en la comunidad.

Según los últimos datos, correspondientes al último trimestre de 2025, este alcanzó los 3.848 euros mensuales, un 3,8% más que el año anterior y 466 euros por encima de la media nacional.

En este caso, también es el sector industrial el que asume la cifra más alta, con una media de 4.702 euros mensuales por trabajador, seguido de construcción -4.281 euros- y servicios -3.602 euros-.

La energía se suma a estos elementos

A estos factores que influyen en la elección de Euskadi como destino a invertir contra otras comunidades se ha sumado recientemente el elemento energético. Y lo ha hecho en dos sentidos.

El primero, la disponibilidad energética de la comunidad, por ahora limitada. Euskadi se encuentra a esperas de que se materialice la famosa inyección eléctrica que el territorio recibirá por parte del Gobierno central con el objetivo de alcanzar los 4.800 megavatios.

Un impulso que permitirá al tejido industrial más demandante acometer los proyectos pendientes -como es el caso de Mercedes o de la cementera Heidelberg-, así como planificar nuevos proyectos que puedan beber de esta misma inyección energética.

El segundo, la poca capacidad de instalación renovable del territorio, que está provocando que promotores energéticos cambien de destino a la hora de proyectar sus parques eólicos o fotovoltaicos.

A la realidad cartográfica y climatológica de la comunidad se han sumado las dificultades de los empresarios para superar los filtros administrativos y recibir el visto bueno de las instituciones para instalar sus parques; todo ello dejando como resultado que estos se decanten por otras comunidades -en especial este o sur del país- para acometer sus proyectos.