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El despliegue renovable está en el foco de atención de diversos agentes en Euskadi.

Desde instituciones hasta los propios promotores hacen sus esfuerzos porque estas instalaciones salgan adelante con el propósito de alcanzar los objetivos establecidos -y recientemente rebajados-.

Sin embargo, no son pocas las iniciativas planteadas en la comunidad que han decaído en los últimos meses. Ya sea por decisión propia de los promotores o, por el contrario, por el rechazo del Ejecutivo, en algunos de estos casos por proteger la avifauna del emplazamiento que iban a ocupar.

En los primeros seis meses del año, el Gobierno vasco ha tumbado 12 proyectos renovables que estaban pendientes de obtener el visto bueno para instalarse en territorio vasco.

A ellos habría que sumarles los que, tras pasar el filtro del departamento de Industria, Transición energética y Sostenibilidad, han decaído por las exigencias de las diputaciones o de los propios ayuntamientos en cuyos términos municipales se iban a construir los parques.

De estos 12, 8 son parques fotovoltaicos y 4 son eólicos.

Mikel Jauregi, consejero de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad Irekia

La mayoría de promotores fotovoltaicos han desistido

El primer proyecto fotovoltaico que ha caído este año es la planta fotovoltaica “PSFV Vitoria”, impulsada por Renew Green Generator y situada en los términos municipales de Barrundia, Elburgo y Vitoria y cuya denegación se basa en “el informe que emitieron el Servicio de Sostenibilidad ambiental y el Servicio de Patrimonio Natural, que impediría la ejecución de la instalación según el proyecto presentado”.

A esta le ha seguido las plantas solares “Zierbena Solar 3” y “Zierbena Solar 4”, impulsada por Solaria Eguzki -a la que recientemente le tumbaban su megaproyecto, compuesto por 19 parques-. En este caso eran dos parques solares planteados en los municipios de Zigoitia y Zuia y Vitoria, que han caído después de que la energética perdiese el acceso a la red.

Otras dos instalaciones que han caído han sido “FV Ubalza” y “FV Ubalza 2”, en los términos municipales de Salvatierra e Iruraiz-Gauna por el promotor Cañaveras Solar. En este caso era el propio promotor el que desistía al proyecto “ante la inviabilidad sobrevenida de poder continuar la tramitación del proyecto, como consecuencia del condicionado establecido en la declaración de impacto ambiental, recogido en la autorización administrativa previa”.

Las últimas de los seis primeros meses del año han sido las promovidas por San Miguel ISFV. En este caso, tres plantas solares - “FV Eki Bat”, “Eki Bi” y “Arratzua”- en los términos municipales de Arratzua-Ubarrundia y Vitoria, cuyo promotor desistía de los proyectos después de un informe desfavorable para la implantación de los mismos.

Parque fotovoltaico Freepik

El eólico, condicionado por la avifauna

En el caso de los cuatro proyectos eólicos que han caído en los primeros seis meses del año, la cosa va más allá. Y es que su rechazo está justificado por condiciones medioambientales. Concretamente, tal y como venimos contando en este medio, por las supuestas afecciones en la avifauna.

El parque eólico Clúster Eólico “Vitoria 30 kV” -promovido por Savanna Power Solar-, “Iparaixe II” -promovido por Aspiravi Spain-, “El Roble” -promovido por Rapid Reaction Systems- y “Kastillo” -promovido por Plauri Energy-.

“Se desprende la incompatibilidad del proyecto con la preservación de la biodiversidad, lo que impide la concesión de la autorización administrativa previa. En consecuencia, y atendiendo al carácter vinculante de dicho informe, el órgano ambiental concluye que resulta improcedente la continuación del procedimiento de evaluación de impacto ambiental”, se puede leer en la resolución ambiental de alguno de ellos.

Un motivo de rechazo que se ha convertido en el foco de la polémica durante las últimas resoluciones dada la dinámica negativa que estas están adoptando.

Algo que, según fuentes cercanas al sector, está actuando como ‘efecto espiral’: los pocos proyectos eólicos que hay sobre la mesa en Euskadi están siendo rechazados por las instituciones, lo que provoca la desmotivación por parte de los promotores a plantear proyectos en la comunidad, dificultando así el despliegue renovable vasco.