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Cubierta la primera mitad de la legislatura es momento de hacer balance de una de las grandes apuestas del Gobierno de Imanol Pradales como es la inversión en grandes empresas.

En un contexto de ofensiva del capital extranjero, el lehendakari planteó ya desde la carrera electoral un amago de fondo soberano, en realidad una mezcla entre dinero público y privado, para blindar el control de compañías punteras o con gran recorrido en su sector, principalmente industriales.

Bajo esa filosofía nació la Alianza Financiera Vasca, una coalición junto a una decena de bancos, principalmente, con su correspondiente hoja de ruta, Euskadi Eraldatuz 2030, con instrumentos y objetivos concretos, por cierto bastante ambiciosos.

Lo más llamativo es que ni siquiera hizo falta que se presentara esta sociedad para que brotaran las primeras oportunidades de éxito sobre el terreno.

Primero fue la patata caliente de Uvesco, asumida y salvada en primera instancia por el gabinete de Pradales nada más formarse el gobierno al retirar Carrefour su oferta, y poco después llegó el culebrón Talgo, empresa sobre la que puso el ojo José Antonio Jainaga ya a finales de 2024.

José Jainaga, presidente de Talgo y Sidenor VK

Objetivos por cumplir

Son sin duda estas grandes operaciones de elevado perfil mediático incluso a nivel nacional las que respaldan la política de inversión del Gobierno vasco.

A falta de ir viendo cómo se desarrollan estos proyectos bajo bandera vasca, Talgo, Ayesa y Uvesco (aunque en esta última no ha entrado el dinero público directamente sí hay una asociación de intereses con un peso relevante por parte de Kutxabank) configuran la nómina de éxitos de la política de arraigo.

Y, aun así, la Alianza Financiera Vasca tiene mucho camino por recorrer para cumplir los objetivos marcados para estos dos próximos años.

Solo para este 2026 los presupuestos recogen hasta ocho operaciones de inversión en empresas desde Finkatuz, y por ahora se han materializado tres, la de Ayesa, la de Iparlat y la de Arteche, estas dos últimas en realidad 'trasvases' de participaciones que estaban depositadas en otros fondos públicos.

Además, en 2025 Finkatuz firmó las operaciones de Talgo, Arania y Omnhia e Innometal, estas dos últimas parte del 'imperio Jainaga'.

Precisamente la alianza con el dueño de Sidenor abre una puerta particular a través de la OPA por Azkoyen, que podría desembocar en que Finkatuz participara en la empresa navarra a través de la ampliación de capital en Ohmnia.

Eric Arana, de Arania, con Jauregi y D'Anjou

Un entramado inversor por construir

Más allá de Finkatuz, que representa solo una de las cuatro patas del plan de movilización de recursos públicos (1.000 millones para mover otros 3.000 millones privados), lo cierto es que ha habido pocos movimientos.

El otro gran fondo, Indartuz, va a contar con cinco ramificaciones con instrumentos concretos, de los que por ahora hay avances conocidos en uno.

Se trata del fondo de deuda, que estará bajo la gestión de Oquendo Capital y que aspira a rescatar ahorros de las EPSV para la financiación empresarial.

El más que dudoso papel de los fondos de pensiones vascos, que se agarran a la máxima de que su prioridad debe ser la seguridad al invertir, es una de las incógnitas más evidentes del plan.

El consejero de Hacienda y Finanzas, Noël D'Anjou, y el lehendakari, Imanol Pradales, en la presentación de los fondos de la alianza financiera Irekia

En cuanto a las otras cuatro iniciativas, el fondo de "inversión en escalabilidad" es el segundo de los instrumentos previstos para este ecuador de 2026 pero aun no se ha dado ese primer paso de la asignación de una gestora.

Además, Indartuz gestionará un fondo de capital riesgo, otro para infraestructuras y otro para fines sociales, todos ellos aun sin avances conocidos.

No hay noticias, pese al 'road show' del consejero Noël D'Anjou por Europa, tampoco de ese gran fondo extranjero de primer nivel que ayude a montar este tipo de estructuras de inversión bajo el control de Euskadi.

Sí ha habido más movimiento en lo referente a los nuevos fondos bajo gestión de la sociedad pública de capital riesgo del departamento de Industria, y de hecho Ezten 2 será el vehículo para la inversión en la histórica Vicinay (días antes se anunció la entrada en la también vizcaína Walter Pack).

Además, se ha lanzado ya la tramitación del decreto para la nueva línea de préstamos del Instituto Vasco de Finanzas para el crecimiento de pequeña y mediana empresa, con una dotación inicial de 100 millones.