La tensión comercial global genera un clima de incertidumbre que paraliza inversiones. Salvo casos puntuales como el de Tubos Reunidos, que ya arrastraba males anteriores, el gran problema de la ola arancelaria de Trump para las empresas es ese temor generalizado que congela proyectos y amenaza la producción del futuro.
La automoción, inmersa en su propia crisis, sufre también las presiones del tablero mundial con un jugador al alza como es China, ganadora de la carrera por impulsar el coche eléctrico en suelo europeo.
En ese contexto, los fabricantes vascos de componentes buscan oportunidades de crecimiento fuera de los dos grandes focos de conflicto comercial como son Estados Unidos y la propia China y miran a otras potencias prometedoras como México, el principal bastión del sector en el exterior (Gestamp cuenta con media docena de plantas y CIE Automotive supera la docena), Brasil o India.
Sobre la afección de los recargos de Trump en México, las dos grandes multinacionales del sector, Gestamp y CIE, ya han explicado que venden directamente en el país, lo que evita el sobrecoste, aunque la tensión comercial en la región añade gran incertidumbre al negocio.
El consejero delegado de CIE Automotive, Jesús María Herrera / CIE AUTOMOTIVE
Países con proyección
CIE Automotive iniciaba el año pasado la actividad en una nueva fábrica en México tras invertir 100 millones, prueba de que la apuesta por el mercado azteca se mantiene, mientras en Estados Unidos la inversión del sector bajó a cero en 2025 tras el pico de 2024 como maniobra de anticipación a los aranceles.
Al margen de Norteamérica, la automoción vasca mantiene una relación fluida con Brasil y busca impulsar nuevas inversiones en India.
Son dos países de crecimiento continuado y que llevan años alimentando expectativas en el sector. La propia CIE ha completado hace poco la compra de la totalidad de su filial brasileña y prevé nuevas inversiones en instalaciones productivas en India como vía de crecimiento alternativo a la compra de empresas en el país.
Trabajadores de Gestamp
Europa, en compás de espera
La ecuación es más complicada en Europa. Los cambios regulatorios y la entrada de fabricantes chinos obliga a los proveedores a buscar alternativas.
Un buen ejemplo es el nuevo plan estratégico de Teknia. De un peso en la facturación actual del continente europeo del 74% se plantea bajar a un 40% a largo plazo para crecer en Norteamérica y Asia.
Y, aun así, el año pasado las empresas vascas del sector volvieron a invertir en países de Europa del Este tras años sin hacerlo de forma sólida, según los datos del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa, en concreto 35 millones en Hungría y casi 10 en Polonia.
Presentación de un modelo de BYD
Aunque no son cifras abultadas, es llamativo el cambio de tendencia ya que desde la pandemia estos países habían quedado prácticamente fuera del punto de mira de las empresas vascas de componentes a nivel de nueva inversión.
En el caso concreto de Hungría, donde tienen presencia productiva tanto CIE Automotive como Gestamp, destaca el nuevo proyecto de gigafactoría de vehículos eléctricos de BYD, planta para la que en su día se ofreció España.
Gestamp tiene además dos fábricas en Polonia, donde tiene instalaciones también Teknia. En este país inició el montaje de eléctricos a finales de 2024 la china Leapmotor (en alianza con Stellantis) aunque meses después detuvo la producción supuestamente por el enfado de Pekín por los aranceles europeos.
Fagor Ederlan, del grupo Mondragon, está presente en Eslovaquia donde ha ido realizando inversiones puntuales estos últimos años.
Polonia y Hungría recibieron fuertes impulsos por parte de compañías vascas de automoción antes de la pandemia, con 100 millones de inversión en 2019 y más de 150 en 2018.
