Imagen de archivo de aerogeneradores
El Gobierno vasco lanza un programa de inversión en infraestructuras avanzadas de 400 millones de euros
El Instituto Vasco de Finanzas actuará como inversor ancla a través de Indartuz, que prevé aportar entre el 25% y el 49% del total de los compromisos
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El Gobierno vasco lanza un nuevo programa de inversión en infraestructuras avanzadas, de al menos 400 millones de euros.
Una convocatoria enmarcada en Euskadi Eraldatuz 2030, estrategia lanzada en octubre de 2025, que con este suma un movimiento estratégico más.
Y es que este programa se suma así a la creación de Indartuz, el Fondo de Deuda para la Transformación Productiva, el Programa de Inversión en Escalabilidad, Hazten y Ezten II, así como nuevas líneas de financiación directa a la industria.
Este se desarrollará bajo un modelo de colaboración público-privada, orientado a canalizar inversión hacia un espectro diversificado de activos capaces de acelerar la transición energética, reforzar la autonomía estratégica europea e impulsar la digitalización y la conectividad avanzada, fortaleciendo así la competitividad del tejido industrial vasco.
El Instituto Vasco de Finanzas actuará como inversor ancla precisamente a través de Indartuz, que prevé aportar entre el 25% y el 49% del total de los compromisos destinados a la estrategia vasca del vehículo seleccionado.
Esto teniendo en cuenta que este deberá destinar el doble del compromiso de Indartuz a inversiones vinculadas con Euskadi y, asimismo, un volumen de recursos equivalente, como mínimo, a los compromisos que asuman los integrantes de la Alianza Financiera Vasca, incluidas las EPSV que actúen como inversor ancla.
En todo caso, han señalado desde el Gobierno vasco, el vehículo invertirá, al menos, el 50% de su patrimonio total en activos e infraestructuras vinculadas a Euskadi. Contribuyendo así a generar un impacto tangible y medible sobre la economía vasca.
Las inversiones podrán dirigirse a un amplio abanico de infraestructuras avanzadas, entre ellas proyectos relacionados con energías limpias, redes e infraestructuras digitales, centros científico-tecnológicos, transporte sostenible, logística avanzada y otros activos considerados críticos para el futuro de la economía europea y vasca.
La estrategia buscará así combinar infraestructuras ya operativas, capaces de generar flujos de caja estables, con nuevos proyectos de desarrollo que aporten potencial de crecimiento a largo plazo.