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La negociación en el metal de Bizkaia se enquista progresivamente conforme pasan las semanas, hasta el punto de que las huelgas parecen ser una posibilidad que cogerá forma en los próximos días.

El último sindicato en hacer referencia a este tipo de movilizaciones ha sido ELA, que tras la asamblea de delegados del Metal celebrada este jueves, ha asegurado que planteará al resto de centrales reactivar la movilización ante "el bloqueo" de la negociación.

De hecho es una posibilidad que ya había planteado con anterioridad, pero ahora buscará la unión sindical para presionar en la mesa negociadora, cuya negociación afecta a cerca de 50.000 trabajadores del territorio.

En este sentido, el sindicato de Mitxel Lakuntza ha defendido que los avances en las últimas negociaciones estuvieron vinculados a la movilización del sector, por lo que ha llamado a alcanzar "una posición sindical común que permita aumentar la presión durante la negociación".

El dilema de la plataforma conjunta

Las posturas entre patronal y sindicatos están alejadas. Y es que mientras la primera pide un consenso o plataforma conjunta por parte de todos los sindicatos que "permita articular un marco de negociación real" y siente "una base común sobre la cual trabajar"; los sindicatos rechazan esta idea dadas las diferencias entre sus peticiones.

En lo que sí coinciden -aunque con matices- en una subida salarial de hasta el 3,5% más el IPC, flexibilidad en las jornadas o una subrogación, enumera Mouliaa, plena en el sector. Este último punto, cabe recordar, ya fue conflictivo en la última negociación.

Una negociación pasada que dio como resultado un acuerdo que se firmó, tras meses de negociación y huelgas, en 2023 y que ha expirado este mes de diciembre.

En concreto, fue el pasado 3 de febrero de 2023, cuando LAB, CCOO, y UGT firmaron un preacuerdo de convenio con FVEM, tras nueve meses en conflicto y once jornadas de huelga; firma que 20 días después se tradujo en la firma del nuevo convenio entre estos sindicatos y la patronal.

El acuerdo alcanzado recogía una subida salarial del 15% con cláusula de revisión conforme al IPC de cada año de vigencia del acuerdo colectivo; la subrogación para el personal de instalaciones, el inicio de permisos y licencias en día laborable, y el disfrute a lo que marque la jurisprudencia, así como 8 horas de libre disposición.

Este acuerdo llegaba solo meses después de que se firmase el convenio del metal en Álava, que afecta a un menor número de trabajadores y también está siendo negociado ahora.