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En pleno debate social y político sobre las renovables y en pleno intento del Ejecutivo vasco por avanzar hacia un mayor desarrollo de las mismas, este, a través de su Oficina de Transición Energética y Cambio Climático, ha puesto en marcha un proyecto piloto de asamblea ciudadana que centrará la deliberación en una cuestión de gran relevancia actual: cuánto debería aumentar la producción de energía renovable y qué criterios deberían utilizarse para decidir dónde ubicar las nuevas instalaciones necesarias para conseguirlo.

Se trata de una iniciativa cuanto menos innovadora, ya que los participantes de esta asamblea serán 32 vascos elegidos por sorteo.

Según ha informado el departamento de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad, el proceso comenzará con el envío de 20.000 cartas de invitación a personas residentes en Euskadi que han sido seleccionadas a través de un muestreo cívico realizado en colaboración con Eustat.

Entre las personas que reciban la carta y formalicen voluntariamente su inscripción se realizará un segundo sorteo para seleccionar a las 32 personas que integrarán finalmente esta asamblea.

Todo esto con el objetivo de reunir "un grupo diverso de personas que pueda aportar distintas experiencias y puntos de vista al debate sobre el futuro energético de Euskadi", algo para lo que no serán necesarios conocimientos previos sobre este tema.

A pesar de ello, un comité de personas expertas acompañará el proceso y aportará diferentes visiones sobre transición energética, cambio climático, industria, economía y territorio.

Este proceso se desarrollará a través de cinco sesiones presenciales previstas entre noviembre de 2026 y febrero de 2027 y culminará con un informe final en junio de ese mismo año.

Oficina vasca de Transición Energética y Cambio Climático

Fue a comienzos de 2024 cuando, a raíz de la aprobación de la ley de Transición Energética y Cambio Climático, se empezó a hablar de la posibilidad de crear una Oficina vasca de Transición Energética y Cambio Climático.

La oficina es participativa y nació con el objetivo de alcanzar los objetivos climáticos establecidos por el Gobierno vasco; y esta iniciativa ha surgido inspirada en experiencias desarrolladas en distintos países europeos, como Irlanda, Francia, Alemania, Escocia o Austria.