La ofensiva de Carrefour por Uvesco en 2024 trasladó el debate del arraigo a un sector clave para Euskadi como es la distribución por su papel tractor en el sector primario.
Como explica Rosa Carabel en una entrevista este domingo en Crónica Vasca, Eroski se mantuvo el margen en todo momento de la operación que decidía el futuro de su competidor, que finalmente se ha resuelto con un paso al frente del equipo directivo acompañado por Kutxabank y otros accionistas de la cadena.
Pese a su condición de cooperativa, que en principio minimiza el riesgo de perder el arraigo, Eroski tiene sus propias necesidades de financiación y, en ese sentido, el Gobierno vasco ha sido parte del último acuerdo para conceder dos nuevos créditos que, junto a la emisión de bonos, dan plena tranquilidad en el apartado de la deuda y reducen las cargas en intereses.
El Instituto Vasco de Finanzas, dependiente del departamento de Hacienda y que engloba fondos públicos como Finkatuz o Indartuz, se sumó a la nómina de nuevos acreedores de Eroski junto a BBVA, Santander, CaixaBank, Banca March, Cajamar, Caja Rural, Rabobank, Intesa Sanpaolo y Deutsche Bank. Ya formaban parte de la deuda Kutxabank, Laboral Kutxa y el ICO, del Gobierno central.
Rosa Carabel, de Eroski
Cuestionada por la posibilidad de que el Gobierno vasco suba la apuesta con más aportación económica en Eroski, Carabel no cierra la puerta a nada: "Ahora mismo no hay nada concreto en la mesa pero no puedo decir que no lo vaya a haber en un futuro. Estamos abiertos a oportunidades que puedan surgir. La verdad es que no estamos cerrados a nada".
Ahora que el arraigo está de moda y que salen adelante operaciones como la de Talgo... ¿le hubiera gustado ese mismo apoyo institucional cuando Eroski estaba en el alambre?
Siempre nos hemos sentido apoyados por las instituciones. La banca local siempre ha estado en nuestra deuda. Algunas entidades a nivel del estado cedieron su posición en aquel momento tan crítico pero la banca local no. No tenemos nada que reprochar al Gobierno vasco.
