Porrusalda.

Porrusalda. Adobe Stock

Gastronomía

Los chefs vascos coinciden: "Para hacer la mejor porrusalda no uses tomate, mezcla 500 ml de caldo de carne y 3 patatas"

La esencia de la porrusalda reside en la simplicidad y el aprovechamiento de productos de la cocina, por lo que no es difícil prepararla.

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La porrusalda es uno de los platos más icónicos de la gastronomía vasca. Un plato ideal para entrar en calor durante los meses más fríos del año y muy nutritivo, además de económico, que se puede elaborar con muy pocos ingredientes.

En su receta original el puerro y la patata son los protagonistas, un par de ingredientes sencillos que, si se fusionan, dan lugar a un delicioso caldo y un plato reconfortante repleto de sabor. La esencia de la porrusalda reside en la simplicidad y el aprovechamiento de productos de la cocina, por lo que no es difícil prepararla.

El truco de los chefs

Los chefs Karlos Arguiñano y Martín Berasategui coinciden en los ingredientes clave para elaborarla: puerros, patatas, zanahoria, agua y aceite de oliva virgen extra y sal. Arguiñano, además, añade una cebolla, un poco de perejil y un par de esqueletos de pollo para aportar un toque característico.

Comenzamos, según el portal gastronómico de Hogarmania, colocando los esqueletos de pollo en una olla rápida con mucha agua, añadiendo un poco de perejil y una pizca de sal.

Cuando quede cocido, quitamos el caldo del fuego y dejamos que repose unos minutos, desgrasamos el caldo quitando la capa de grasa formada y colamos todo con la ayuda de un colador fino para quitar los huesos y el perejil. Reservamos.

En una olla grande, ponemos un chorro de aceite a calentar a fuego medio, agregamos la cebolla picada y rehogamos despacio hasta que este adquiera transparencia, pero no permitimos que se dore.

Limpiamos los puerros y lo cortamos en rodajas. Hacemos lo mismo con las zanahorias tras lavarlas y las incorporamos en la olla con la cebolla pochada.

Acto seguido, pelamos y chascamos las patatas para que libere almidón y el caldo quede espeso y las añadimos a la cazuela.

Por último, echamos el caldo de pollo sobre las verduras en la olla. Sazonamos todo bien y llevamos a ebullición, dejamos que el fuego reduzca y que cocine a fuego lento durante casi media hora o hasta que todo quede tierno.

Servimos la porrusalsa y decoramos con un poco de perejil, el alimento que no le puede faltar nunca a Arguiñano, para aportar frescura al plato. De esta manera, obtendremos un plato que no dejará a nadie indiferente y que sorprenderá a todos los comensales gracias a su fantástica textura y un sabor inigualable. Un plato nutritivo y elaborado a partir de ingredientes económicos.