Bollos de mantequilla típicos de Bilbao.

Bollos de mantequilla típicos de Bilbao. Dan Lepard Flickr

Gastronomía

Los mejores chefs coinciden: "Para hacer los mejores bollos de mantequilla no uses nata, mezcla 170 ml de leche y 100 g de mantequilla"

Muchos creen erróneamente que su relleno se compone de nata. Nada más lejos de la realidad.

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Los bollos de mantequilla son uno de los manjares tradicionales de la bollería bilbaina. Jugosos, con una crema que mantiene el equilibrio perfecto de cremosidad y dulzor, y el tamaño ideal para completar nuestros desayunos y meriendas. Una versión del bollo suizo rellena y única que ayuda a viajar al pasado para recordar la infancia.

Muchos creen erróneamente que su relleno se compone de nata. Nada más lejos de la realidad. Como su propio nombre indica, este bollo se caracteriza por su crema mantequilla.

Preparlo no es difícil, pero sí hay que dar con la técnica y con los ingredientes adecuados para elaborar un buen manjar, algo que conocen a la perfección los chefs vascos Joseba Arguiñano y David de Jorge (conocido como Robinfood).

El truco de los chefs

Ambos usan los ingredientes clave para la elaboración de los bollos de mantequilla, como entre 250 gramos y 500 o 600 gramos de harina de fuerza, 170 ml de leche a temperatura ambiente, entre 6 y 12 gramos de levadura fresca, 50 gramos de azúcar, entre 50 o 100 gramos de mantequilla a punto de pomada (para los bollos), azúcar, entre 2 y 3 huevos, entre 1 y 4 yemas de huevo o huevo batido, entre 100 gramos y 200 gramos de mantequilla en pomada (para el relleno), pizca de sal, un poco de leche y 50 ml de agua.

Comenzamos, según el portal gastronómico de Hogarmania, agregando la harina en un bol de tamaño grande, junto con la leche, los huevos, la levadura, pizca de sal y el azúcar.

Mezclamos todos los ingredientes bien. Tiene que desaparecer la harina. Una vez hagamos esto, tapamos el bol con film transparente y dejamos que la mezcla repose a temperatura ambiente una media hora.

Acto seguido, cogemos la masa y la colocamos en la encimera y en un par de golpes incorporamos la mantequilla. Amasamos hasta que todo quede integrado y la masa no se pegue. Repetimos el proceso con el segundo trozo de mantequilla. Colocamos la masa en el bol y la tapamos de nuevo con film para que fermente en el frigo.

Cortamos la masa en ocho trozos y los hacemos bolita. Los colocamos sobre la encimera y le vamos dando forma alargando. A continuación, cubrimos la bandeja de horno con papel de horno poniendo los bollitos encima, los tapamos con un paño y dejamos que fermenten a temperatura ambiente.

Cuando pase el tiempo y crezcan, los pintamos con huevo batido y los horneamos unos 10 minutos a 180 grados solo con calor superior. Los sacamos del horno y dejamos que enfríen.

Por último tenemos que elaborar la crema de mantequilla, para lo que prepararemos un almíbar. Calentamos el azúcar y el agua en un cazo hasta lograr una textura de hilo. Incorporamos la mantequilla en un bol grande y la batimos con la batidora. Vamos vertiendo, poco a poco, el almíbar encima. Batimos sin dejar de parar hasta conseguir una crema espesa. La metemos en una manga pastelera y la reservamos.

Pintamos los bollos con un poco de leche y azúcar y agregamos azúcar en la parte superior. Cortamos los bollos por la mitad y los rellenamos con la crema de mantequilla. Servimos.