Karlos Arguiñano

Karlos Arguiñano

Gastronomía

El restaurante favorito de Karlos Arguiñano en Valencia: los mejores huevos rotos y referente de la comida tradicional casera

Situado en Chiva, a media hora de la capital y muy cerca del circuito de Cheste, el local ha podido acoger a los rostros más conocidos.

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La gastronomía rodea a Arguiñano desde los 8 años, cuando no le quedó más remedio que aprender a cocinar para cuidar de su madre, impedida por la polio. Más allá de los fogones, el chef más querido del panorama televisivo también se deja mimar.

Lo suele hacer en restaurantes sencillos, de esos que transportan a la infancia, en busca de la tradición y el buen hacer como amante de la calidad a través de ingredientes humildes. Esto se refleja en su local favorito de Valencia, la Orza de Ángel.

El restaurante favorito de Arguiñano

Situado en Chiva, a media hora de la capital y muy cerca del circuito de Cheste, la Orza de Ángel ha podido acoger a los rostros más conocidos del mundo de las carreras gracias a su ubicación privilegiada junto al Circuit Ricardo Tormo.

Así, el establecimiento, en pie desde 1991, ha atraído a distintos pilotos cada año, como al equipo de Valentino Rossi hasta pilotos legendarios como Aspar, Crivillé o Michael Schumacher y Carlos Sainz, entre otros. Pero también a las caras más conocidas del mundo de la gastronomía, como la de Karlos Arguiñano.

El chef ha ido pasando por variados restaurantes para buscar los mayores manjares, pero ninguno como la Orza de Ángel para disfrutar de una cocina casera y tradicional, como la que se hacía antaño. No es de extrañar que se le considere referente de este tipo de cocina.

Sus huevos fritos rotos con boletus edulis, uno de los platos estrella, son un tesoro que le enamoran. "Me gusta este restaurante, que también tiene pensión, porque hace una cocina natural", comentó el chef. Motivo por el que nadie se puede perder sus asombrosos platos mediterráneos acompañados de un horno de leña que aporta su toque ahumado a las carnes y a los pescados.

Las chuletillas de cordero y el bacalao a la brasa no dejan a nadie indiferente, reinas en su variada carta a partir de 12 euros. Así como sus gambas ralladas o judiones de la granja. Una carta que varía, como detallan en su propia web, en función de las materias primas de cada temporada.

"Nos gustan las cosas recién hechas y 'que estén buenas', así de sencillo. Sin más artificios ni complementos", subrayan. "Por eso, en la cocina del restaurante de nuestro hotel contamos con tres cosas que nunca fallan: pasión por lo que hacemos, las mejores materias primas y cocineros profesionales que saben transformarlas en bocados que emocionan".