La gastronomía vasca es una de las mejores en el ámbito nacional e internacional. El País Vasco es cuna de grandes chefs que llevan sus recetas con orgullo por todos los rincones. Tanto es así, que tiene enamorados a todos los que visitan una cocina vasca.
Es el caso de la presentadora Susanna Griso quien quedó enamorada cuando pasó por uno de los restaurantes vascos de la capital. En Madrid, se encuentran varios restaurantes con cocina vasca, pero el que le cautivó fue Goicolea, ubicado en la zona céntrica de la ciudad, concretamente, en la calle Génova.
Este restaurante destaca por su cocina vasco-francesa de corte clásico, con pequeños destellos de autor, que pone el foco en proveedores vascos de calidad. La carta combina platos refinados con elaboraciones de aire más contemporáneo.
La decoración es única, cuidada al milímetro y con mucha personalidad, creando un ambiente lleno de encanto. Esa misma pasión se refleja en la cocina, con platos originales, elaborados con mimo y absolutamente deliciosos.
La cocina recae en manos de Mikel Goicolea, socio de Cristina y chef ejecutivo con experiencia, entre otros, en el Azurmendi (tres estrellas Michelin), y Esteban Martínez como jefe de cocina. La esencia está en el uso principalmente de productos vascos frescos y de calidad, como los chipirones de potera.
“Mi favorito”
"Mi vasco favorito en Madrid. No os perdáis el atún y el pichón de Cristina", aseguró Griso en sus redes sociales, donde aparece junto a la dueña Cristina Goicolea.
Según recoge la guía Macarfi, entre sus imprescindibles figuran el "bikini" de cabeza de jabalí, el foie gras fresco, el pichón de Bresse, el "txipirón" en su tinta o las pochas con berberechos.
Además, el chorizo de Sondika a la brasa con pimientos rojos asados, la ensaladilla rusa de verduras encurtidas, las croquetas de jamón ibérico, el chipirón en su tinta con caldereta de arroz y la merluza de pincho con piperrada se han convertido en iconos de la casa.
Así como la chuleta de lomo bajo madurada a la parrilla y sus piezas de pescado que acaban en la capital a diario desde Bermeo.
La guinda del pastel son su mousse de chocolate, helado de AOVE y sal de Añana. El comensal disfrutará de una experiencia única en este comedor de 60 plazas envuelto en decoración de Ignacio Goitia. Eso sí, la calidad tiene un coste, así que tocará desembolsar entre 80 a 100 euros por cabeza.
